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Reportaje:

Intercambio de birretes

Gabilondo, Del Olmo y Mingote, 'honoris causa' por la Universidad Rey Juan Carlos

El doctor Iñaki Gabilondo no estaba seguro de que el birrete que le impusieron fuera el suyo, y le pidió al doctor Luis del Olmo que le dejara comprobar si no se lo habían intercambiado. El doctor Antonio Mingote asistía divertido a la maniobra de comprobación, con su birrete puesto.

La confusión se aclaró: no le cabía bien, pero Gabilondo tenía el birrete adecuado. Aclarado el asunto, los nuevos doctores honoris causa de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, que fueron investidos de su rango ayer, dijeron cómo se sentían.

Mingote se sentía extrañado de estar "entre dos comunicadores fiables", cuando él no se considera "un comunicador fiable"; Del Olmo, "alentado" por estar entre "un hombre machadianamente bueno" y un hermano; y Gabilondo, "entre catedráticos de historia contemporánea", como calificó a sus compañeros de doctorado, y agradecido a sus maestros, y sobre todo a Antonio Calderón, recientemente fallecido, "que creó la gramática radiofónica".

El profesor Ricardo Pérez-Amat hizo la laudatio de los tres comunicadores. Explicó esa hermandad entre Gabilondo y Del Olmo. "Ambos compartieron micrófono en un aniversario de Protagonistas", el programa que en abril hará 10.000 días en antena. "Esta forma tolerante de entender la competencia y la función social del periodista constituye un magnífico ejemplo de convivencia democrática, desgraciadamente ausente hoy en la actual guerra mediática".

Mingote desató risas ("la misión del humorista gráfico, si es que puede adjudicarse tal cometido a un irresponsable..."), Luis del Olmo provocó nostalgias y sonrisas ("ahora debiera estar en la cuarta fila Tip leyendo el Frankfurter: no sabía alemán, pero lo compraba para hacer crucigramas") y Gabilondo explicó algunas de sus preocupaciones:

- El oficio. "El oficio de periodista lo veo herido, rodilla en tierra, mientras desfilan entre aclamaciones las obscenas huestes de los que dicen ejercerlo y no son sino salteadores de caminos".

- La telebasura. "La radio veneno, la banalización de la vida, la simplificación, la infantilización de los destinatarios, son la consecuencia más visible del extravío de la comunicación".

- Calidad. "La búsqueda de la calidad desaparece en la refriega. La información se repliega, acorralada por enemigos de distinta ralea que dicen servirla: por la futilidad, el amarillismo, la cochambre, la propaganda o la manipulación".

- La mentira. "La mentira se pasea con comodidad si la Justicia cree demostrar respeto a la libertad de expresión cuando halaga este derecho como si no tuviera que convivir con los demás derechos. Y cuando la verdad de ese halago no es el respeto sino el miedo".

- Negocio e información. "Sin negocio no hay información. Sin información no hay negocio. Es un mecanismo muy delicado de equilibrio inestable. Hoy es una carrera sin obstáculos. Manda la cuenta de resultados. En este matrimonio demasiadas veces la información es víctima de malos tratos, aunque a este maltrato se le llama sentido de la realidad. El oficio morirá a manos de este sentido de la realidad".

El rector de esta universidad, Pedro González Trevijano, tuvo palabras para cada uno, y a Gabilondo le dijo: "Usted es uno de los grandes comunicadores de este país. ¡Pero en el mundo académico es el hermano de Ángel!". Ángel Gabilondo, filósofo, rector de la Autónoma, estaba en la presidencia del acto, junto con la Infanta Doña Pilar y Ricardo Martí Fluxá, presidente del Consejo Social de la Universidad Rey Juan Carlos. En la sala estaba el juez Baltasar Garzón, y muchos compañeros de los tres doctorados honoris causa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de enero de 2007

Fe de errores
En la ceremonia en la que la Universidad Rey Juan Carlos otorgó a Iñaki Gabilondo el doctorado honoris causa, el comunicador citó una frase de Rafael Sánchez Ferlosio sobre el mal estado del periodismo, y se la atribuyó. En la reseña publicada el sábado en Sociedad no aparecía atribuida esa cita.