Reportaje:

Nuevas armas contra el cáncer de mama

Los investigadores ensayan fármacos menos tóxicos que reducen el número de recaídas

En la última década han aparecido más terapias contra el cáncer de mama que en todos los años precedentes. Las novedades terapéuticas y los datos de supervivencia presentados en diciembre pasado en San Antonio (Tejas, Estados Unidos), donde anualmente se celebra desde 1978 una reunión científica monográfica sobre este tumor, indican que en unos años será posible lograr que ninguna mujer muera por esta causa. En España, el cáncer de mama causa en estos momentos unas 7.500 muertes.

El investigador Manel Esteller, director del Grupo de Epigenética del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que dictó la conferencia inaugural, se muestra muy esperanzado sobre el resultado de las últimas investigaciones centradas en la activación de genes que pueden proteger frente al cáncer. "Hoy día sabemos que todos los tumores humanos tienen un componente genético y otro epigenético. El primero lo conocemos como mutaciones de los genes, mientras que el segundo afecta a la expresión de los genes. La epigenética es la actividad de los genes que no viene marcada por su secuencia de ADN. La genética sería el alfabeto y la epigenética, la puntuación y acentuación de ese alfabeto", explica.

Se están diseñando fármacos que despiertan los genes protectores de cáncer
Baselga vaticina que en unas decenas de años se habrá acabado con el tumor mamario

En el cáncer de mama se sabe, por ejemplo, que la herencia de una mutación en el gen protector de tumores BRCA1 causa una mayor predisposición a sufrir este cáncer. Este fenómeno se da en alrededor de un 5% de las mujeres con cáncer de mama. ¿Qué ocurre con las restantes? Éstas no poseen mutaciones en el BCRA1 y un 25% de ellas presenta una alteración epigenética en ese gen.

"Esa alteración", añade, "se conoce como hipermetilación del ADN y podemos imaginarla como una señal de stop localizada delante del gen, que impide que sea activo, y así la célula avanza en su camino hacia el cáncer. El mismo proceso lo sufren otros genes del tumor mamario, como es el caso del receptor de estrógenos y los receptores de la vitamina A".

La buena noticia, según Estellés, es que se están diseñando fármacos que despiertan a esos genes protectores de cáncer, que están dormidos epigenéticamente. Estos agentes se llaman desmetilantes de ADN e inhibidores de histona deacitalasa. Se ha probado su uso clínico en ciertas leucemias, mientras que en cáncer de mama todavía están en fase preclínica.

Esta investigación se inscribe en la línea de los tratamientos personalizados. "Cuando este planteamiento llegue a práctica clínica rutinaria", agregó, "se revolucionará el manejo de la enfermedad oncológica. Gracias a los llamados medicamentos epigenéticos será posible reescribir la genética alterada con un lenguaje que corrija las faltas de ortografía".

Josep Baselga, jefe del Servicio de Oncología Médica del hospital Vall d'Hebron de Barcelona, que también intervino como conferenciante en San Antonio, considera que el futuro del cáncer de mama se basa en cuatro grandes pilares: diagnóstico molecular, clasificación funcional de los tumores (según las alteraciones genéticas), tratamiento precoz y terapias más eficaces y menos tóxicas.

Parafraseando a Larry Norton, ex presidente de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO, según las siglas en inglés) y jefe del Servicio de Tumores Sólidos del Memorial Sloan Kettering Center de Nueva York (EE UU), Baselga afirma: "Las niñas que nacen ahora no tendrán que preocuparse cuando sean adultas del tumor mamario, ya que habrá sido atajado gracias a los progresos en esos cuatro pilares". "Si identificamos las alteraciones moleculares responsables de un tumor", añade, "podemos atacarlas con medicamentos especialmente diseñados. Por tanto, esas alteraciones se convierten en dianas y las nuevas terapias son auténticas balas mágicas de gran eficacia y prácticamente libres de efectos tóxicos". En el cáncer de mama, la mutación más estudiada es la sobreexpresión del receptor HER2, que se produce entre el 25% y el 30% de los tumores mamarios. Esta alteración estimula la proliferación celular descontrolada y sugiere un peor pronóstico y una supervivencia menor, según Baselga. Desde hace unos años, sin embargo, esta mutación puede bloquearse gracias a la acción del anticuerpo monoclonal trastuzumab, que ha alcanzado una tasa del 80% de curación a los cinco años si se trata precozmente.

"En los últimos años se están encontrando algunas resistencias a la acción de este medicamento, pero ya se está investigando un nuevo agente biológico, lapatinib, que ataca la parte del receptor llamada quinasa", explica. Los excelentes resultados en fase III de este nuevo medicamento en el cáncer de mama avanzado que sobreexpresa la proteína HER2 han propiciado que sea presentado a la Food Drug Administration (FDA) de Estados Unidos y a la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) para su aprobación a lo largo de 2007.

"La demostración de que este nuevo medicamento, que se administra por vía oral una vez al día, es activa en pacientes con cáncer de mama HER2 positivo y que habían dejado de responder a trastuzumab, abre una gran puerta a la esperanza en el abordaje de este tumor. Ahora se está investigando en fases clínicas previas más iniciales con el fin de que el beneficio sea aún mayor. Estudios in vitro demuestran que la combinación de ambos agentes ofrece unos resultados aún mejores, por lo que en un futuro se podría tratar a estas pacientes con un cóctel de ambos fármacos", explica Josep Baselga.

Implicación de la paciente

En el encuentro de San Antonio se presentaron otros avances, como la actualización y revisión de los resultados del estudio ATAC, emprendido hace cinco años, publicados en 2005 y 2006 en The Lancet. La investigación demostraba la superior eficacia y menor toxicidad de anastrozol frente a tamoxifeno, que hasta ahora había sido el patrón oro en el tratamiento hormonal en mujeres menopáusicas con cáncer de mama inicial.

También se hicieron públicos los primeros datos de una vacuna basada en el péptido E75 para prevenir las recaídas en el tumor de mama Her2. Tras un seguimiento de 20 meses en 172 pacientes con alto riesgo de recidiva, se observó que el 99% de las vacunadas sobrevivía frente al 94% del grupo control (no vacunadas).

Del mismo modo que cada vez se tiende más a la cirugía conservadora o la cirugía reconstructiva en el propio acto quirúrgico de la extirpación del tumor, son mayores las posibilidades de hacer un protocolo terapéutico más individualizado y menos estandarizado.

Para Josep Baselga, es fundamental que la mujer se implique con el médico en cualquier decisión que afecte a su problema del tumor mamario. Está demostrado que esto facilita el cumplimiento del tratamiento y que cuando una paciente decide colaborar positivamente, procurando en la medida de lo posible que apenas se altere su ritmo de vida, suele haber una mejor respuesta de la enfermedad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 22 de enero de 2007.