CÁMARA OCULTAColumna
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Tambores de guerra

Siguen oyéndose aplausos y quejas respecto al anteproyecto de ley del cine presentado por la señora ministra. Cineastas catalanes se han soliviantado al considerar que la ley es paternalista: no se debe hablar, dicen, de ayudas ni subvenciones, sino de participaciones oficiales; en definitiva, que el Estado se involucre aún más en la salvaguardia de la cultura audiovisual.

En esta línea, otros añaden que el público no crea que el cine español vive sólo de la teta del Estado, porque está bien lejos de ser verdad. Hay asimismo productores independientes que escriben al ministerio advirtiendo sobre las posibles contradicciones de una ley que precisamente presume de ayudar a los independientes: aseguran que esta nueva ley puede fomentar la picaresca habitual que obliga a los productores a invertir una millonada en taquilla para demostrar con números el éxito de su película, como nos enseñaron a hacer en este país los americanos. Hay también cineastas que no dan la cara, pero que se sonríen ante la idea de que las mujeres necesitan ayudas especiales para hacer cine, como si hoy día se discriminase a las directoras por cuestión de género. La ley pretende "paliar el evidente déficit de mujeres cineastas que padece hoy el cine español".

Bullicio, pues, en el mundillo del cine, donde esta semana se están celebrando intensas y variopintas reuniones entre gremios, en las que cada quien trata de acercar el ascua a su sardina para el texto definitivo. Como paraguas general para todo el cine español, están las dos películas españolas candidatas a los Globos de Oro, que en Los Ángeles se dilucidarán el próximo lunes: Volver y El laberinto del fauno. "Si podemos hacer estas películas, ¿cómo no vamos a merecer más mimos?", piensan algunos. Y se percibe igualmente cierta expectación ante los próximos Goya, que TVE emitirá en un diferido de media hora, probablemente para eliminar sobre la marcha los agradecimientos pelmas y aburridos de los ganadores, y alguna que otra tontería habitual.

Por si el caldeo fuera escaso, ha surgido de nuevo la larga sombra del periodista Alfredo Urdaci, al que ahora le ha dado por denunciar pretendidas arbitrariedades, que sólo ven él y sus asesores, en la designación del documental La silla de Fernando. "Los Goya siembran la discordia", escribe, "las irregularidades en las candidaturas crean malestar generalizado en el sector"... mientras "el sector" no se ha enterado de ello. Demasiada palabrería sobre la industria del cine y sus circunstancias; así lo cree la nueva directora de la Academia, Ángeles González-Sinde: "Sectores como la agricultura y la educación están subvencionados, y nadie se queja. (...) El zapato y los juguetes están en crisis por las importaciones de China y su bajo coste, y nadie piensa que están en crisis porque no son bonitos", arguye.

Mientras tanto, la sombra de los cortometrajistas en Internet prosigue su escalada. Ayer terminó la presentación de candidatos al concurso de Notodofilmfest.com, en cuya página (www.notodofilmfest.com) pueden verse todos. Sin leyes, discusiones ni alegatos equivocados. Al final, lo que importa son las películas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 11 de enero de 2007.