Reportaje:

Desamor y divorcio sin sollozos

Felipe Vega y Manuel Hidalgo retratan la congoja de una ruptura en 'Mujeres en el parque', que abunda en el estilo de 'Nubes de verano'

La nueva película del leonés Felipe Vega, Mujeres en el parque, empieza donde suelen concluir otros filmes de amor: en la ruptura. El director optó por este camino para distanciarse de los tópicos de los folletines televisivos, ya sean culebrones, comedias de moda o programas sensacionalistas de testimonios.

Como ya sucedió en su anterior trabajo, Nubes de verano, el cineasta firma el guión junto con el escritor y periodista Manuel Hidalgo. "Algunos productos de la televisión son muy obscenos. Dicen que hablan de relaciones humanas, pero sólo ofrecen basura", señaló Vega en la presentación barcelonesa del largometraje, protagonizado por Adolfo Fernández, Blanca Apilánez, Bárbara Lennie, Emma Vilarasau y Alberto Ferreiro.

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En Mujeres en el parque reina cierto malestar que sólo tiene un culpable: el desnortado Daniel, profesor de música que manda al garete su matrimonio por una aventurilla con una antigua novia. La que paga los platos rotos del divorcio es la hija de Daniel, Mónica. En realidad, la joven nunca ha comprendido a su padre. Aparece así el segundo gran tema de la cinta: el conflicto generacional. "Aunque sea muy pesimista, siempre hay un momento en el que padres e hijos no se entienden", sostuvo Vega.

Contra el sentimentalismo

Si bien la trama suena a melodrama, director y guionista lo esquivan con tesón.

Ambos apuestan por los sentimientos y desprecian el sentimentalismo. "La película trata sobre los complejos mecanismos del amor, las relaciones de las parejas, la familia, la forma de vivir de cierta generación hoy madura y su repercusión en los hijos", remachó Hidalgo.

Poco a poco se va desvelando en el filme un triángulo amoroso, con raíces en el pasado, que concluye en un macguffin al estilo Hitchcock; un giro que el guionista defendió como "necesario". "Los secretos graves y con consecuencias, los que hacen daño, se dejan para el final". Hasta entonces todo es misterio, especialmente cuando coinciden bajo el mismo techo Daniel, su amante, la esposa abandonada y la hija. Los mayores acaban encerrados en una habitación, un encuentro que desconcierta a Mónica.

Tampoco el espectador sabe qué pasa allí. "En la era de la información creemos que lo sabemos todo, pero es falso. La fragilidad humana existe por la imposibilidad de abarcarlo todo. En este caso, los rebeldes son los padres frente a la pasividad de los hijos. El drama de esta película es el de un hombre que explica una historia de amor de la que queda muy poco", apuntó Vega. "Nos gustan las historias realistas. Entendemos el realismo como una manera tranquila de ver las cosas, que imponen solas su fuerza sin necesidad de música, ni sollozos", añadió Hidalgo.

Mujeres en el parque es también una suerte de continuación de Nubes de verano. "La película anterior se centraba en una pareja en crisis por una supuesta infidelidad. Quedaba la duda de si esa pareja sobreviviría. Ésta no es una secuela, pero trata de responder a esa pregunta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 11 de enero de 2007.