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Reportaje:

La 'gamba jurásica' y otros raros tesoros del océano

Los hallazgos del Censo de Vida Marina sorprenden a los científicos

Veinte expediciones, una de ellas todavía en curso en la Antártida, han permitido a los científicos del macroprograma internacional Censo de la Vida Marina recopilar este año todo un tesoro de nuevas criaturas y conocimientos sobre los habitantes del mar. Si se subrayan los extremos, en la escala temporal resalta una gamba del mar del Coral que se creía extinguida desde hace 50 millones de años. El nombre científico es Neoglyphea neocaledonica pero sus descubridores ya la llaman gamba jurásica y afirman que su hallazgo es tan importante como el del celacanto.

En temperatura, la palma se la lleva una fuente hidrotermal en el fondo del Atlántico cuya agua mana nada menos que a 407 grados centígrados, a pesar de lo cual viven en sus alrededores gambas y otros seres.

El récord de oscuridad lo tiene una comunidad antártica bajo una capa de hielo de 700 metros de espesor que era desconocida. En cantidad sobresale la detección con sonar de baja frecuencia de un cardumen de ocho millones de ejemplares en la costa de Nueva Jersey (EE UU). Ocupaba un área similar a la de la isla de Manhattan. Y en profundidad, a cinco kilómetros bajo la superficie del mar de los Sargazos un nuevo método ha permitido a un equipo de 14 países recolectar 500 especies de zooplancton, 12 de las cuales parecen nuevas para la ciencia.

En cuanto a riqueza y diversidad, no se pueden sobrepasar las de los microbios marinos. Los investigadores encontraron 20.000 tipos de microorganismos en un solo litro de agua marina, tanto en el Atlántico como en el Pacífico. De ellos, la mayoría era desconocida, según el análisis de su ADN.

La mayor distancia es la que recorren unos pájaros, en los que se instalaron radiotransmisores, con los cuales se verificó que hacen un larguísimo ocho a lo largo de 70.000 kilómetros para alimentarse en Japón, Alaska y California. Esta migración la realizan en sólo 200 días, a una media de 350 kilómetros por día, y a veces en pareja. La especie de mayor tamaño descubierta en esta campaña ha sido una langosta de 1,8 kilogramos en la costa de Madagascar, bautizada Palinurus barbarae.

También hay malas noticias. El estudio de 12 estuarios, en diversas zonas del mundo, ha indicado la casi desaparición del 90% de las especies importantes, la degradación de la calidad del agua y la acelerada implantación de especies invasoras.

"Cada expedición del censo revela nuevas maravillas del océano y con cada barco que vuelve está más claro que muchos más descubrimientos esperan a los exploradores marinos durante muchos años", ha dicho Fred Grassle, director del comité científico del programa, que ha cumplido seis años, al presentar en Internet (www.coml.org) los resultados de 2006.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de diciembre de 2006