Reportaje:España y el calentamiento

Los volcanes españoles del CO2

Seis instalaciones producen la cuarta parte de las emisiones industriales de efecto invernadero

Cinco centrales térmicas de carbón y una siderurgia representan por sí solas una cuarta parte del CO2 que sale de las chimeneas industriales de España. Las centrales de As Pontes, Aboño, Litoral de Almería, Compostilla, Andorra y la siderurgia Aceralia sueltan al año algo más de 45 millones de toneladas de dióxido de carbono, el 25% de los 180 millones de toneladas que vierte a la atmósfera el sector industrial. Sólo la de As Pontes (A Coruña) echó a la atmósfera 10,7 millones de toneladas de CO2 en 2004, una cantidad equivalente a la que producen 2,4 millones de coches circulando. La comparación no es gratuita porque entre la industria y el tráfico suman cerca del 90% de las emisiones de gases de efecto invernadero, que ascendieron en España, en 2004, a 427 millones de toneladas equivalentes de CO2. El problema es que el tráfico no deja de aumentar. Desde 1990 -año base para las medidas de contención que fija el Protocolo de Kioto- el transporte en España ha incrementado sus emisiones un 80%.

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Tampoco parece controlable la contaminación de las 18 térmicas de carbón, un combustible abundante y relativamente barato al que no están dispuestas a renunciar las compañías eléctricas. Pese a la puesta en marcha en 2004 del Plan de Asignación de Emisiones, -que otorgaba a las grandes industrias una cuota máxima de emisiones de CO2 al año-, muchas grandes corporaciones han superado su cuota y han recurrido al mercado de CO2. En 2005, Endesa, dueña de As Pontes, Compostilla y Litoral de Almería -entre otras- compró varios millones de toneladas de CO2 en Europa. Algo que tendrá que hacer el Gobierno para cumplir con Kioto a la vista de que las emisiones aumentaron un 53% el año pasado.

Las centrales térmicas son también responsables de que España haya superado el año pasado en unas 11.000 toneladas las emisiones de óxidos de nitrógeno que se negociaron en Bruselas en 1991. Estas sustancias son un contaminante que favorece la lluvia ácida y la formación de ozono, nocivo para la salud. Según Medio Ambiente, más de 12 millones de españoles respiran un aire que supera los niveles de contaminación fijados por la Comisión Europea. Las sustancias tóxicas que respiramos causan 16.000 muertes al año en nuestro país, según datos de la UE. Las víctimas de esta plaga no viven únicamente en las grandes ciudades, sino también en municipios como Bailén (17.000 habitantes) o San Roque (23.000 habitantes), en el Campo de Gibraltar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 18 de noviembre de 2006.

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