Convocados tres días de huelga en la enseñanza pública en demanda de mejoras laborales

CC OO, central mayoritaria, no se suma al paro porque falta unidad y objetivos claros

ELA, LAB, STEE-EILAS y UGT, que representan al 70% del sector de la enseñanza pública no universitaria, han llamado a una huelga por territorios -el 21 de noviembre en Guipúzcoa, el 23 en Álava y el 30 en Vizcaya- a los 25.0000 profesores, trabajadores de la limpieza, cocina o autobús de los centros oficiales de Euskadi, en los que estudian unos 200.000 alumnos. Quieren presionar así a Educación para que atienda sus demandas, después de tres años sin firmar un convenio. La central mayoritaria, CC.OO no se suma al paro. Cree que los convocantes son "corresponsables" de la situación y que antes de llegar a una huelga habría que recuperar la unidad y clarificar objetivos.

Los sindicatos ELA, LAB, STEE-EILAS y UGT anunciaron ayer la triple convocatoria en San Sebastián, tras ofrecer su radiografía de la realidad que viven todos los colectivos que dependen del Departamento de Educación. La escuela pública vasca ha sufrido una profunda transformación en los últimos años, explicaron sus portavoces, y la Administración no ha adoptado las medidas necesarias para hacerle frente. "El porcentaje de gasto presupuestario destinado a Educación desciende de año en año" y todo "recae sistemáticamente en unas trabajadoras y trabajadores que asumen cada vez más tareas y que se encuentran hastiados por el abandono de los responsables educativos", denunciaron.

El último convenio que firmó el sector, que engloba a unos 25.000 trabajadores si se incluye profesorado, personal laboral educativo y trabajadores de la limpieza, cocina y autobús, data de 2003. Desde entonces las relaciones entre las centrales y la Administración han estado presididas por el desencuentro.

Ruptura

La negociaciones se rompieron el pasado mes de mayo y las "movilizaciones y acciones de presión" desarrolladas después para lograr que Educación modificara su actitud y posiciones se han revelado insuficientes, siempre según la versión de estos trabajadores. "Siguen negándose a abordar una negociación con contenidos y la que plantean es de coste cero", señalan. Aseguran que sus demandas son "para mejorar las condiciones de trabajo y de la propia calidad de enseñanza": entre otras cosas, que se reduzca la carga lectiva para mayores de 55 años y que se adecúen los ratios profesor-alumno. También quieren que se implanten nuevas figuras en los centros para atender las necesidades cada vez más diversas del alumnado y que se mantenga el poder adquisitivo de sus salarios.

La convocatoria de la triple huelga, "secundada por primera vez en quince años por todos los colectivos de los centros", ha pillado por sorpresa a Educación, que ayer se limitó a señalar: "Sólo queremos mostrar nuestra extrañeza, porque tenemos una reunión con ellos el jueves". Los sindicatos sólo reconsiderarían desconvocar el paro si en ese encuentro se hicieran "propuestas de contenido".

El anuncio de la huelga hace de nuevo visible el conflicto sindical en la enseñanza. La unidad entre los convocantes y la central mayoritaria, CC OO, se resquebrajó en marzo, a cuenta del recurso que planteó esta última al decreto de estabilidad, porque no acepta que todas las plazas del sistema público tengan perfil linguístico 2. "Las mesas están abiertas [tanto la de la Función Pública Vasca, como la Sectorial de Educación o la de docentes a nivel nacional]. Es la hora de la negociación y de la presión, no de la huelga", afirmó ayer Javier Nogales, de CC OO. "La huelga es el último recurso y requiere unas condiciones para que sea un éxito: lograr la unidad sindical y clarificar objetivos".

En este sindicato ponen en cuarentena todas las reivindicaciones de los convocantes de la huelga. "Es cierto que aquí no se ha implantado, como en otras 10 comunidades autónomas, la reducción de jornada para mayores de 55 años, pero deben recordar quienes ahora lo reivindican que se olvidaron de ella en 2002 y la sustituyeron por el año sabático que sólo han solicitado 600 personas, porque todo el mundo no puede prescindir de un 16% de su salario durante 5 años", denunció Nogales. Además, según aseguró, los trabajadores ni han perdido poder adquisitivo ni están peor en cuanto a las jubilaciones y pensiones. "En lo que estamos peor que nunca es en cuanto a empleo y estabilidad por la política pactista de ELA, STEE y LAB con el departamento en la política de gestión de personal". CC OO continuará con medidas de presión y apurará la negociación, pero descarta secundar el paro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 13 de noviembre de 2006.