Tribuna:70º ANIVERSARIO DEL GOBIERNO VASCOTribuna
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Continuidad en la historia

Afirman los autores que la guerra civil del 36 es parte integrante y esencial de nuestro patrimonio histórico colectivo como pueblo.

El pasado sábado se conmemoró el 70º aniversario de la constitución del primer Gobierno vasco (7 de octubre de 1936). Esta conmemoración se inscribe en el proceso de recuperación de la memoria histórica de la guerra civil, proceso que se beneficia de la ayuda del actual Gobierno vasco presidido por Juan José Ibarretxe.

En efecto, este Gobierno ha decidido recordar y honrar la memoria de la guerra que constituyó para los vascos el episodio más dramático del siglo XX, (7.000 muertos en combate, 6.000 fusilados, 45.000 prisioneros, 150.000 exiliados, de los cuales 32.000 niños).

Además esta tragedia se prolongó durante 40 años de dictadura hasta la muerte del caudillo Francisco Franco.

El gobierno simbolizó, frente al fascismo europeo, los valores de la democracia, y libertad

Se han celebrado ya ciertas acciones conmemorativas: inauguración en Gernika el 26 de abril pasado de un busto en homenaje a George Steer, corresponsal en 1937 del Times de Londres en Bilbao, quien informó al mundo del bombardeo de Gernika por la aviación nazi de la Legión Condor y autor del libro The Tree of Guernica (Londres, 1938); inauguración en Artxanda el 18 de junio pasado de un monumento a los gudaris que formaron el Ejército vasco para la defensa de la libertad de Euskadi; homenaje en Vitoria-Gasteiz el 5 de septiembre a los niños y niñas de la guerra.

Otras conmemoraciones y homenajes van a celebrarse en el curso de los próximos meses: inauguración en el cementerio de Hernani el próximo 20 de octubre de un monumento, Argi-Horma, en memoria de los fusilados y de los desaparecidos; el 5 de marzo 2007 se inaugurará la escultura de Néstor Basterretxea que recuerda el combate naval del cabo Matxitxako, y en la primavera se levantará un monumento en Elgeta en recuerdo de los combates de los montes Intxorta.

Con todas estas iniciativas, de las cuales solo hemos destacado algunas, es incontestable que el Gobierno vasco acredita una idea fundamental que cobra más fuerza cada día: que la guerra civil del 36 es parte integrante y esencial de nuestro patrimonio histórico colectivo como pueblo vasco.

En el contexto de esa guerra, la formación del Gobierno vasco presidido por Jose Antonio de Aguirre ha representado un acontecimiento considerable. Hasta la caída de Bilbao (19 de junio de 1937), el Gobierno encaró con mucho valor y muy pocos medios los innumerables problemas civiles y militares que se le presentaban. Reunía en una amplia unión, cuya palabra clave era democracia, todas las fuerzas políticas que se oponían al fascismo; Partido Nacionalista Vasco (4 carteras), PSOE (3 carteras), y los partidos Unión Republicana, Izquierda Republicana, Partido Comunista y Acción Nacionalista Vasca (una cartera cada uno).

No podemos ocultar los errores y las debilidades de ese gobierno. En el plano militar, la desastrosa ofensiva contra Villareal (30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre de 1936) y en el plano del orden público la inexcusable masacre de prisioneros en las cárceles de Bilbao, el 4 de enero de 1937, pueden ser ejemplos de estos errores y faltas que el lehendakari Aguirre asumirá con valor durante el Congreso Mundial Vasco de París en 1956.

Pero no es menos cierto que durante su breve existencia (apenas 8 meses y medio) el Gobierno vasco simbolizó en 1936-37, frente al fascismo europeo, los valores de democracia, de justicia y de libertad. El País Vasco apareció a ojos de muchos como un oasis de orden, y su gestión humanitaria de la guerra (la liberación de todas las mujeres prisioneras es sólo un ejemplo) recibió numerosos elogios del mundo democrático.

El 11 de julio pasado, el Gobierno vasco, en una declaración institucional, declaró su intención de "recuperar los principios y valores de la II República, adecuándolos a nuestra realidad social, política y jurídica". Al mismo tiempo esta declaración expresaba su "más enérgica condena y su rechazo más contundente por el levantamiento militar del 18 de julio de 1936 que frustró los deseos de paz y esperanza impulsados por la II República, que se propuso como meta profundizar en la democracia y avanzar en el régimen de libertades".

Nos parece que este gobierno presidido por Juan José Ibarretxe tiene que continuar el camino emprendido. El pasado 7 de octubre fue una ocasión histórica para reivindicar y asumir como propios los principios y valores por los que luchó su predecesor en 1936 Jose Antonio de Aguirre.

El lehendakari Ibarretxe , en una solemne declaración, como heredero y continuador de este legado, tuvo ese día la oportunidad de reiterar el compromiso del Gobierno de Euskadi con la democracia y la libertad del pueblo vasco, en memoria de los gudaris y sus familias que tanto han sufrido.

Joseba A. de Aguirre, José María de Gamboa y Jean Claude Larronde son miembros del Instituto de Historia Contemporánea Bidasoa, dedicado a investigar todo lo concerniente a la guerra civil en Euskadi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 09 de octubre de 2006.

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