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Felipe González alerta contra el riesgo de ideologizar la revolución tecnológica

El ex presidente de Gobierno Felipe González alertó ayer contra la tentación de "ideologizar la revolución tecnológica", que describió como "un campo de oportunidades y riesgos". La advertencia tuvo lugar en el marco de la 62ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que clausura hoy sus sesiones en la Ciudad de Mèxico. Gonzalez reconoció las dificultades para comprender la nueva realidad del cambio de civilización que implica la revolución tecnológica, aunque precisó que "no es un problema de inteligencia sino de voluntad".

De los efectos de dicha revolución, González destacó la comunicación y puso un ejemplo concreto: Los 20 mejores físicos del mundo pueden hoy intercambiar información en tiempo real, trabajando en abierto y conectados en red, sin necesidad de esperar encontrarse en un congreso para hablar de sus respectivos descubrimientos. "Esta es la verdadera revolución científico-técnica", sentenció el ex presidente.

González compartió mesa con el empresario Carlos Slim, el hombre más rico de América Latina y una de las mayores fortunas del mundo, en un coloquio sobre "globalización, democracia y economía". El presentador introdujo a los conferenciantes como "un socialista democrático" y "un capitalista disidente". Los dos aseguraron tener más coincidencias que discrepancias a la hora de evaluar los desafíos de la globalización. "El mundo de hoy es muy complicado, pero se parece más al mundo real que el del siglo XX", apuntó Felipe González. "Es un mundo de una enorme diversidad cultural y más interdependiente", agregó, donde las barreras de tiempo y espacio "han desaparecido".

Globalización

El ex presidente español habló de otras consecuencias de la globalización, que permite la creciente libertad de movimiento de capitales, mercancías y la existencia de "empresas globales con patas productivas en cualquier parte del mundo". Sin embargo, advirtió, no hay libertad de movimiento de los seres humanos como mano de obra. "Es una contradicción en sí misma", dijo, "un despropósito", que no logrará frenar las olas migratorias. "Para colmo, en las sociedades desarrolladas necesitamos los flujos migratorios para mantener nuestro sistema de bienestar", insistió.

Al hablar de política, asomaron algunas diferencias entre el ex gobernante y el empresario. González reivindicó el papel del Estado a la hora de fijar las reglas de juego, y defendió la importancia de la redistribución del ingreso como elemento sustancial del desarrollo. Slim, por su parte, preguntó cómo hay que redistribuir el ingreso, y dio su receta para combatir la pobreza: "Con crecimiento económico, educación y empleo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de octubre de 2006