Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Chávez: "Castro es el de siempre..., pero con 20 kilos menos"

El presidente cubano no ha dirigido ningún mensaje a la Cumbre de Países No Alineados

Ni siquiera hubo un mensaje grabado a los presidentes. Fidel Castro no participó en la clausura de la 14ª Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, que terminó ayer en La Habana de madrugada, aunque siguió recibiendo a mandatarios en el lugar donde convalece. El presidente venezolano, Hugo Chávez, dio el último parte médico del líder enfermo: "Fidel se recupera... La otra vez se sentó, ahora está caminando ya, y con una voz de trueno. Duro, firme, con sus gestos de siempre. Ya es el mismo Fidel, sólo que quítale unos 20 kilos".

El movimiento ha estado "de capa caída" tras la desaparición de la Unión Soviética

En opinión de Chávez, debido a la pérdida de peso Castro se parece cada día más a Don Quijote, pero no al de La Mancha: "Es el Quijote de La Habana, y sin locura, un Quijote de la realidad". Pese a las expectativas levantadas por fuentes oficiales cubanas al comenzar la cumbre, y pese al optimismo del gobernante venezolano, los vídeos de las reuniones de Castro y su no asistencia a ninguno de los actos de la cumbre por prescripción facultativa, confirman que su salud es frágil y que la recuperación llevará tiempo.

Chávez aseguró que su aliado y mentor político siguió todos los debates por televisión y que está feliz por los resultados de la cumbre, cuyo objetivo central ha sido revitalizar el Movimiento de los No Alineados, que aglutina a 118 países del mundo subdesarrollado - tras la incorporación de Haití y Saint Kitts y Nevis- y supone las dos terceras partes de la Asamblea General de la ONU. "El Movimiento No Alineado ha sido relanzado. Era una necesidad estratégica para el mundo...", dijo el protagonista mediático de la conferencia de La Habana.

El mandatario venezolano dijo que el movimiento de los No Alineados estuvo "de capa caída" en la última década a consecuencia "del pesimismo que cundió en muchas partes después de la caída de la Unión Soviética"; pero ahora, dijo, "se levanta de nuevo la esperanza de los pueblos y el Movimiento No Alineado se ha puesto a la altura de ese renacimiento".

Esta visión fue compartida por el presidente de la cumbre, Raúl Castro, en su discurso de clausura: "Hemos decidido dar prioridad a lo que nos une y enfrentar juntos los efectos del orden económico y político impuesto por los poderosos, que no solo resulta profundamente injusto sino además insostenible".

Como presidente de Cuba en funciones, sostuvo encuentros con muchos de jefes de Estado y de Gobierno participantes en la cumbre, entres ellos el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, con quien participó en el acto de condecoración por parte de Pakistán a los miembros de la brigada de 2.600 médicos y técnicos de salud cubanos que atendieron a cientos de miles de damnificados por el terremoto del 8 de octubre del año 2005 en el país asiático.

La cumbre de La Habana respaldó las reclamaciones de los principales adversarios de Washington; dio un fuerte espaldarazo a Bolivia, al defender su política de nacionalización de los recursos naturales -fundamentalmente los hidrocarburos- y expresar su apoyo y solidaridad al país andino cuando "fuerzas externas pretenden desestabilizar las instituciones". Sobre Venezuela, los mandatarios reconocieron la "fiabilidad" de su poder electoral para garantizar la limpieza de las elecciones presidenciales de diciembre de 2006 y apoyaron la solicitud de extradición presentada por Caracas a EE UU para juzgar a los autores del atentado contra un avión de Cubana de Aviación, en 1976, que causó la muerte de 73 personas. Venezuela y Cuba acusan del atentado al anticastrista Luis Posada Carriles, que se fugó de una cárcel venezolana y en la actualidad permanece detenido en EE UU.

Una voz amiga para EE UU

No todo fueron ataques a Estados Unidos en la cumbre del Movimiento de Países No Alineados. Como era previsible, el vicepresidente de Irak Tarek al Hashemi limitó las responsabilidades de Washington en el caos que registra su país desde la invasión norteamericana. La retirada de los 130.000 soldados desplegados en Irak tiene que ser gradual porque los cuerpos de seguridad nacionales no están preparados para asegurar el orden interno, según admitió en su discurso. "Mi país atraviesa momentos muy difíciles, con terrorismo y violencia, que no conocía antes", dijo Al Hashemi.

El vicepresidente subrayó que la situación reinante en Irak no es sólo consecuencia de la guerra de EE UU y sus aliados y de los posteriores errores de después, ya que "una buena parte corresponde al régimen anterior". La dependencia de EE UU será todavía larga. "Irak está ocupada, sin soberanía. Queremos que los iraquíes puedan dirigir su país sin injerencias, pero lamentablemente no será próximamente".

Irak, cuyas infraestructuras quedaron destruidas en la guerra, pretende seguir siendo parte del movimiento que representa a los países del Tercer Mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de septiembre de 2006

Más información