Egiptólogos demandan al Ayuntamiento que cubra el templo de Debod

Un estudio petrológico municipal y arquitectos consideran normal su estado a la intemperie

Egiptólogos españoles temen que la contaminación arruine el templo de Debod en Madrid. Así lo han denunciado esta semana 120 profesionales reunidos en un congreso en Tenerife. Para ahuyentar sus temores, demandan su cubrimiento urgente al Ayuntamiento de Madrid, cuyos responsables aseguran poseer un estudio petrológico reciente que no señala particular gravedad en el estado del monumento. Arquitectos madrileños creen, por su parte, que la intemperie no daña al bimilenario santuario, cedido por el Gobierno cairota a España y trasplantado piedra a piedra hasta Madrid en 1972.

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"No vamos a conformarnos con observar cómo el templo de Debod se encamina hacia su ruina". Así se han manifestado 120 egiptólogos españoles y portugueses reunidos en su III Congreso Ibérico entre el lunes y el jueves de esta semana en la isla canaria. En un comunicado emitido al finalizar el simposium, los congresistas subrayan: "Los planes municipales de protección y limpieza del monumento no son suficientes. Los factores de degradación van a seguir afectándolo si no se pone en marcha un proyecto más ambicioso de aislamiento del edificio respecto a los factores atmosféricos". Y añaden: "Contrariamente a la opinión emitida en una reunión reciente de arquitectos, en la que se manifestaban partidarios de dejarlo a la intemperie y resignarse a su paulatina degradación, los egiptólogos insistimos en que no vamos a conformarnos con observar cómo se dirige hacia la ruina".

Arquitectos y arqueólogos reunidos en una conferencia celebrada en la Fundación colegial COAM el 6 de junio del año pasado debatieron sobre el templo de Debod y los supuestos riesgos que sobre él se ciernen. Al evento asistieron, entre otros expertos, el químico y petrólogo José María Cabrera, autor de un informe sobre Debod encargado por el Ayuntamiento; Martín Almagro Gorbea, ex director del Museo Arqueológico Nacional de Madrid e hijo del arqueólogo homónimo que dirigió el traslado del santuario; José Miguel Merino de Cáceres, arquitecto y experto en traslados internacionales de monumentos; el académico de Bellas Artes Pedro Navascués y el anfitrión de las conferencias sobre Patrimonio, Javier Mosteiro.

En la reunión se subrayó que las piedras genuinas del templo egipcio se hallan dispuestas en el interior del recinto de Madrid, no en su exterior. Ello mitigaría los efectos erosivos medioambientales, que son muy notables en los edificios madrileños orientados a Poniente, como es el caso de Debod, situado sobre un promontorio muy soleado y batido por el viento cerca del parque del Oeste y de la Casa de Campo.

Informe

Juan José Echevarría, director general de Patrimonio del Ayuntamiento de Madrid, asegura por su parte que no ha recibido ninguna comunicación al respecto del Congreso de egiptólogos. No obstante, informa de que su departamento encomendó en el verano de 2005 a un prestigioso especialista en Petrología, el químico José María Cabrera, un informe completo sobre el estado del templo de Debod. "Incluso creamos una Unión Temporal de Empresas ad hoc para que Cabrera dispusiera de cuanto necesitara para realizar objetivamente su dictamen", señala.

"A grandes rasgos, de las conclusiones del informe dedujimos que los riesgos que sobre él existen son semejantes a los que afectan a otros monumentos de igual índole". Según Echevarría, "la piedra que más erosión ha experimentado en este plazo es la arenisca de Salamanca con la que se cubrieron entonces -en 1972, año de su instalación en Madrid - los elementos faltantes de las piedras genuinas de Debod".

El recinto sacral fue cedido por el Gobierno egipcio al español y trasladado a Madrid a partir de 1970, para culminar su reedificación en 1972 sobre el antiguo Cuartel de la Montaña durante el mandato municipal de Carlos Arias Navarro.

"De la etapa anterior al traslado datan los peores efectos sobre las piedras de Debod, ya que las constantes inundaciones y consecutivas sequías de los valles egipcios acabaron con su primigenia policromía", admite Juan José Echevarría. Ya en Madrid, la erosión ambiental y la derivada de la palomina -deyección de las palomas- dañó algunas zonas superficiales del templo, así como la contaminación, pese a situarse sobre una zona bien ventilada. Algunos gatos frecuentan el templo de noche, según fuentes vecinales

Con el tiempo, Debod se ha ido fundiendo con el paisaje de Madrid, para integrarse en él plenamente, pese al anacronismo que implica un recinto sacro posfaraónico trasplantado desde el norte de África hasta la Vieja Europa. Por su entidad, ha ido ganando contenido y significado como símbolo, hasta convertirse en poderoso icono de la Egiptología española, una disciplina también hoy muy evolucionada respecto a la de los años 70 y que aún pugna por conseguir un status académico que distintas Administraciones todavía le discuten. Y ello pese a que los trabajos de campo acometidos por equipos de egiptólogos españoles sobre el terreno cobran cada vez más entidad: es el caso de los responsables de excavaciones en el país del Nilo, como Carmen Pérez Díe, directora de la de Heracleópolis Magna, o José Manuel Galán, director del Proyecto Djehuty, en Luxor, ambos asistentes al Congreso Ibérico de Tenerife.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 15 de septiembre de 2006.

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