La ola de incendios en Galicia

Nunca Máis reúne a 20.000 personas para exigir que los pirómanos no queden impunes

Los dos partidos del Gobierno gallego, PSdeG y BNG, se sumaron a la marcha

Santiago de Compostela - 20 ago 2006 - 22:00 UTC

El nunca máis resurgió ayer en Santiago de Compostela, aunque con un grito menos vehemente y multitudinario que en los días del Prestige. Aun así, la plataforma reunió a 20.000 personas, según la Policía Local, para clamar contra el "terrorismo incendiario" y exigir que "no haya impunidad" para los responsables de que en 10 días de agosto se hayan quemado cerca de 80.000 hectáreas de bosque en Galicia. A diferencia de la época de la catástrofe del Prestige, los políticos que se sumaron a la marcha están ahora en el Gobierno autónomo.

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Aunque sólo asistió un miembro del Ejecutivo gallego, el consejero de Trabajo, Ricardo Varela, secretario de Organización del PSdeG, entre los que desfilaron por las calles de Santiago estaban los portavoces parlamentarios socialista y nacionalista, junto a senadores, diputados, alcaldes y el ex líder del BNG Xosé Manuel Beiras.

A pesar del apoyo de los dos partidos que gobiernan Galicia, en la marcha tampoco faltaron críticas aisladas a la gestión de la Xunta. Un grupo de independentistas fue recibido con abucheos en la plaza de A Quintana, donde concluyó la manifestación, cuando entró portando grandes fotografías de miembros del Gobierno autónomo y dirigentes del PP, a los que señalaban como responsables del desastre.

También hubo alguna pancarta y gritos minoritarios que equipararon al PP con el "terrorismo ambiental".

Al margen de esas voces disonantes, la manifestación fue poco ruidosa y parca en lemas. Los más repetidos, "¿A quién beneficia que arda Galicia?", "Incendiarios, mercenarios" y "Hay que acabar con el terrorismo ambiental". En la pancarta que abría la marcha se proclamaba: Lumes (fuegos) en Galicia, nunca máis.

En la cabecera tuvieron menos protagonismo que en otras ocasiones los artistas e intelectuales más conocidos de la plataforma, como los escritores Manuel Rivas y Suso de Toro, que prefirieron mezclarse entre la multitud.

El manifiesto final, leído por la cantante Uxía Senlle, reclamó una "respuesta contundente de la sociedad gallega" ante la "barbarie" de los últimos días. "Queremos mostrar que la sociedad gallega no ampara esas prácticas de terrorismo incendiario, sino que las rechaza, repudia y combate", declaró. Y continuó: "Además de nuestra repulsa, también queremos que no haya impunidad. Los culpables, directos o indirectos, si se demuestra que existen, deben pagar por su proceder".

Otra política forestal

Senlle exigió un "cambio de fondo" en las "erradas políticas forestal y agraria", y reclamó también que se constituya una comisión en el Parlamento gallego para "estudiar y analizar lo ocurrido estos días". "Son necesarias ayudas económicas, pero no para seguir agrandando la industria del fuego, sino para implicarse en otras prácticas ambientales y en otra política rural. Vamos a ser vigilantes y exigentes con los poderes públicos", concluyó.

Antes de la lectura del manifiesto, la presidenta del grupo ecologista Adega, Adela Figueroa, pidió también "una investigación para determinar los intereses que hay detrás del fuego", mientras el presidente de las comunidades vecinales de montes de Galicia, Xosé Alfredo Pereira, proclamaba: "Los incendios no son una plaga bíblica, se pueden evitar. Son producto de un terrorismo ambiental, organizado o no, pero animado por las declaraciones irresponsables de algunos políticos".

Un momento de la manifestación convocada por la asociación Nunca Máis en Santiago de Compostela contra los incendios forestales.
Un momento de la manifestación convocada por la asociación Nunca Máis en Santiago de Compostela contra los incendios forestales.ANXO IGLESIAS

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 20 de agosto de 2006.

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