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Entrevista:JOSÉ MONTILLA | Candidato del PSC a la Presidencia de la Generalitat

"Se ha hablado mucho de Cataluña y muy poco de los catalanes"

José Montilla (Iznájar, Córdoba, 1955) será hoy formalmente elegido candidato del Partit dels Socialistes a la presidencia de la Generalitat. El relevo de Pasqual Maragall se presenta como la principal garantía de que, tras el debate estatutario, Cataluña aparque el "victimismo" y deje de lado una manera de hacer política "que ha hablado demasiado de Cataluña y muy poco de los catalanes".

Pregunta. En apenas dos años ha pasado de ser alcalde de Cornellà de Llobregat y presidente de la Diputación de Barcelona a ocupar el cargo de ministro de Industria y ahora la candidatura a presidente de la Generalitat. ¿Cómo lo lleva?

Respuesta. El gran cambio para mí llega cuando en 2004 encabezo la lista del PSC por Barcelona y, al ganar las elecciones, el presidente Zapatero confía en mí para ser ministro. Ahora pasaré página a mi etapa como ministro para superar un reto aún mayor: ser presidente de la Generalitat.

"Soy más catalanista que muchos nacionalistas que se llenan la boca con la nación pero que piensan muy poco en sus ciudadanos"

"Debería cerrarse la etapa de constante referencia a quiénes somos. Hay que resolver los problemas de la inmigración, la competitividad empresarial..."

"El PP sigue ahí. Y volverá, si suma suficientes escaños con Convergència i Unió, pues van a pactar de nuevo"

P. ¿Cuándo decide que quiere ser presidente de la Generalitat?

R. Como máximo dirigente del PSC es lógico que aspirara a ser presidente. Lo que no entraba en mis planes es que esto fuera tan a corto plazo. Una vez que las elecciones se anticipan y que Maragall no es candidato es cuando yo doy el paso, y lo doy con ilusión.

P. Usted dijo que no sería candidato si no tenía el apoyo de Maragall. ¿Cree que lo ha tenido?

R. La noche en que él me comunica que no optará a la reelección me preguntó si yo me veía como candidato. Yo le dije que sí si él me apoyaba. Y así fue. Tengo su apoyo.

P. ¿Y en qué se notará este relevo? Pasqual Maragall fue el abanderado del proyecto de construir una Cataluña influyente en una España plural. ¿Cuál es su proyecto?

R. El proyecto socialista es un proyecto compartido. Era el proyecto de Maragall, el mío y el del conjunto del PSC. No hay cambio de proyecto, lo que pasa es que ahora, con el nuevo Estatuto, estamos mejor situados.

P. Pero usted, por su procedencia, generación o estrato social difícilmente hará el mismo relato de Cataluña que ha venido escribiendo Maragall con la ayuda de su abuelo, el poeta Joan Maragall. Usted va de Andalucía a Cataluña con 16 años para trabajar.

R. Pues sí hay diferencias, pero sobre todo de momento político. Cataluña, con el nuevo Estatuto, gana recursos, reconocimiento y autogobierno. Con ello debería cerrarse la etapa del victimismo, del agravio comparativo y de la constante referencia a quiénes somos. Ahora tenemos que superar esta etapa para resolver los problemas no resueltos de la inmigración, la competitividad empresarial... hemos de centrarnos en resolver los problemas cotidianos.

P. Nos referíamos a su perfil. ¿Su trayectoria, su procedencia no son sus grandes valores diferenciales?

R. Lo que pienso es que en anteriores etapas se ha hablado demasiado de Cataluña y muy poco de los catalanes. Es el momento de cambiar eso. La nación es la casa, el barrio, la escuela... ahora toca resolver problemas concretos con la fuerza que nos da el Estatuto.

P. Este discurso lo utilizan sus rivales para discutirle su catalanismo. ¿Es usted catalanista?

R. Lo que yo no soy es nacionalista y no voy a pasar por algo que no soy. En cambio, yo soy más catalanista que muchos nacionalistas que se llenan mucho la boca con la nación pero que piensan muy poco en sus ciudadanos. Si la nación no es la gente, ¿qué es entonces?

P. Pero usted tiene perfil de gestor y la gestión se hace aburrida. ¿No tiene horizontes míticos a los que apelar?

R. Hacer de Cataluña un país tan próspero, avanzado y con cohesión social como Suecia. Esto me parece un buen objetivo.

P. Las de noviembre serán las primeras elecciones en mucho tiempo que el PSC no las basa sacando el espantajo del PP en primera línea de batalla.

R. No es cierto. El PP está ahí. Y volverá si suma suficientes escaños con CiU. Y Artur Mas centra sus esperanzas en el PP para volver a reeditar su pacto particular con la derecha española.

P. ¿Y el tripartito volverá? En las últimas semanas, dirigentes de ERC y de Iniciativa han asegurado que, con usted al frente, será más fácil de reeditar que con Pasqual Maragall, que lo truncó al expulsar a los republicanos.

R. No volveremos al mismo escenario de 2003. Tampoco pienso gobernar a cualquier precio porque Cataluña necesita un Gobierno fuerte y estable.

P. Pero usted sí ha defendido reeditar el tripartito bajo unas nuevas bases.

R. Yo no he hablado de reedición. Yo he dicho que el tripartito no es repetible, desde luego, sobre las bases de 2003. Ya no hay un Gobierno del PP con mayoría absoluta ni un Estatuto que aprobar. ¿Un nuevo tripartito sobre otras bases? Yo lo que quiero es un Gobierno fuerte y estable que gobierne con las menores hipotecas posibles.

P. En Cataluña, algunos sectores también han apostado por el pacto CiU-PSC para desarrollar el Estatuto y afrontar grandes decisiones en materia de infraestructuras. ¿Vale todo eso un gran acuerdo a la alemana?

R. No necesariamente. Lo deseable es que determinadas decisiones de calado se tomen por amplias mayorías. Pero entre la mayoría gubernamental y la oposición. Y nosotros lo haremos desde el Gobierno.

P. Pero las elecciones del 1 de noviembre vuelven a tener un gran calado en toda España. Da la sensación de que si gana usted gana Zapatero, pero que si gana CiU también gana Zapatero, pues le facilita acuerdos con los nacionalistas moderados en el Congreso.

R. La mayoría del PSOE en el Congreso es más sólida que eso. La mayoría absoluta se suma con ERC e Izquierda Unida, o con el PNV y los nacionalistas canarios y gallegos. O con otras combinaciones. Lo que pasa es que con la negociación del Estatuto, CiU ha jugado sus bazas. Algunos que lo único que pedían para acordar el Estatuto era una foto y Zapatero se la dio. Y Mas la explotó bien. Pero también le digo que la foto no hizo el Estatuto y Mas se hizo la foto cuando la negociación estaba prácticamente cerrada, y si no compruebe qué queda del concierto económico que él planteaba o qué novedad aportaba que el concepto nación se ubicara en el preámbulo cuando era un tema más que acordado.

P. ¿De ganar CiU las elecciones y pasar a ser un socio estable del PSOE no teme que el PSC vuelva a ser condenado a practicar una oposición meramente simbólica en Cataluña?

R. No lo contemplo. Y si alguien cree que puede pasar es que olvida que el PSC toma sus decisiones al margen del PSOE.

P. Gran parte de su labor como ministro ha quedado tapada por la OPA de Gas Natural sobre Endesa. ¿No ha salido usted muy desgastado de este episodio?

R. El PP ha lanzado una campaña brutal contra mi persona por este aspecto, pero nadie se acuerda que ya hizo lo mismo cuando abordamos la reforma audiovisual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de julio de 2006