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Entrevista:JORGE DE BERNARDI | Terapeuta | Los derechos de los homosexuales

"Todavía queda mucho por hacer"

Dentro de dos semanas, Jorge de Bernardi, titulado en medicina tradicional china, de 52 años, y su pareja, Juan Martínez, profesor universitario, de 50 años, serán marido y marido. Los dos hispano-argentinos llevan viviendo en España desde 1983, cuando ya eran pareja, y, de momento, no tienen planes de volver a Argentina más que "a ver a la familia". La misma que asistirá, junto a un pequeño grupo de amigos, a su boda el próximo día 15 de julio.

De Bernardi y Martínez llevan desde hace nueve años asistiendo a las manifestaciones del Orgullo Gay, Lésbico y Transexual en Madrid. "Y este año también. Todavía queda mucho por hacer. Hay que reivindicar y estar al pie del cañón", afirma con resolución De Bernardi.

Entre los temas pendientes para los homosexuales y por los que merece la pena "echarse a la calle y aguantar el calor", el terapeuta destaca como prioridad "la educación". "Los niños y los adolescentes homosexuales tienen que tener en la escuela modelos como tienen los demás niños; los hijos de padres y madres gays y lesbianas tienen que aprender que sus familias son como las demás", afirma. El otro asunto que quiere destacar De Bernardi es el de los mayores gays, lesbianas y transexuales, que muchas veces no tienen quien les atienda ni son aceptados como tales en las residencias. "Uno no piensa en ello porque está todavía a mitad de camino, pero es algo a lo que todos vamos a llegar".

Ni él ni su pareja pertenecen a asociaciones o colectivos de homosexuales. "Vamos por libre", explican. Pero ello no les resta compromiso.

"Todavía hay que oír algunas cosas que no te gustan, comentarios hirientes, sobre todo si hablas con gente fascista, pero afortunadamente uno tiene poca relación con personas así", manifiesta Martínez.

"Y, si no, se les ignora. A estas alturas no se puede estar pendiente de lo que digan los demás, sobre todo cuando hablan con la ignorancia y la prepotencia con que lo hacen algunos. Si no les gusta como somos, es su problema", sentencia unánime la pareja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de julio de 2006