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Los derechos de los homosexuales

El Orgullo Gay inunda Madrid

Decenas de miles de personas se manifiestan por una sociedad más integradora con los homosexuales

Madrid vivió ayer una multitudinaria manifestación del Día del Orgullo Gay, Lesbiano y Transexual. La concentración culmina una semana de actos que han combinado reivindicación y celebración. Reivindicación de una sociedad integradora que acoja los diferentes modelos de relaciones. Y celebración de las leyes del matrimonio homosexual y de identidad de género, que completan el andamiaje legal para su integración. Con ellos, la ministra de Cultura, representantes del PSOE, IU, ERC, sindicatos (UGT, CC OO, USO), muchos heterosexuales y organizaciones sociales. Como otros años, estuvo ausente el PP, que mantiene el recurso de inconstitucionalidad contra la ley de matrimonio entre homosexuales.

Las leyes pueden no ser suficientes. Al año de aprobarse la norma que permite los matrimonios homosexuales y cuando ya está en marcha la que facilitará el cambio de DNI a las personas transexuales, el movimiento de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales cree que todavía le falta mucho camino por recorrer.

Ésa fue la afirmación más repetida durante la manifestación anual del Orgullo Gay que ayer reunió en Madrid a decenas de miles de personas bajo el lema Por la diversidad: todas las familias importan! El camino que aún queda por recorrer, según el manifiesto leído al término de la manifestación, pasa por la educación de la sociedad y porque se cumplan los derechos que las nuevas leyes reconocen. "La homofobia es cada día más patente y organizada [...] exigimos programas para construir una sociedad más libre, diversa, respetuosa, democrática y participativa", según el texto, que incluía críticas a la Iglesia Católica y al Encuentro Mundial de las Familias que empezó ayer en Valencia: "Frente al integrismo religioso e ideológico, nuestra apuesta es la laicidad, donde todas y todos podamos vivir sin imposiciones".

Sobre las seis de la tarde comenzó la primera parte de la fiesta, en su faceta más reivindicativa. El desfile fue abierto por una enorme pancarta capitaneada por la ministra de Cultura, Carmen Calvo, los concejales socialistas del Ayuntamiento de Madrid, Trinidad Jiménez y Pedro Zerolo, la concejal de Izquierda Unidad Inés Sabanés, el líder de ese mismo partido, Gaspar Llamazares, y los presidentes de varios colectivos de gays, lesbianas y transexuales. Algunos no pararon de botar al son de la música discotequera de los ochenta del pasado siglo en todo el trayecto de la manifestación que comenzó en la Puerta de Alcalá y terminó en la Plaza de España.

La ministra de Cultura incidió en que lo que hace falta ahora es asentar las leyes que según dijo, "han sido aceptadas por la sociedad con normalidad y alegría absolutas". En la misma línea se expresó el secretario general de IU. Llamazares afirmó que "los españoles han demostrado ya que viven en un país con un gran pluralismo político y ahora deben mostrar que en él se da también el pluralismo moral". "Hay que garantizar que se cumplan todos esos derechos que se han puesto por escrito", afirmó.

En el apartado de las pancartas y los gritos de los que manejaban altavoces se incluyeron desde la frase "donde vamos damos color" a fuertes reproches a la Iglesia Católica, a la que muchos de los presentes ayer ven como el único sector que se opone a sus reivindicaciones. Los obispos españoles han criticado duramente el matrimonio gay. "El amor puro no tiene curas" o "Empaparse enferma" eran algunos de los lemas más suaves.

"Yo soy católica", aseguró ayer Javier, más conocida en Alicante como Chabeli Divina. Este joven de 33 años que se traviste para actuar en un bar de esa ciudad expresaba así su descontento con la Iglesia a la que pertenece. "Lo único que nos falta es que los religiosos nos acepten. A mí me encantaría que los curas me aceptasen como soy, porque estoy segura de que Dios sí me acepta".

Hasta aquí la parte reivindicativa de la fiesta, la del manifiesto, los políticos y los lemas, que enseguida se tornó en la gran juerga que el día del Orgullo Gay pretende ser. Fue el carnaval de todos los años, el de los desnudos, los disfraces y todos los estereotipos del mundo gay. Unos jóvenes con tanga de camuflaje y casco azul de soldado de la ONU, fueron los encargados de refrescar con metralletas de agua a la gente que bailaba bajo un fuerte calor al ritmo de la música de Alaska o al son de la canción I will survive. Al fondo, una treintena de caravanas, unas quince más que en la cabalgata de los Reyes Magos, mostraban el lado más nocturno y discotequero de la concentración.

"¡Ahora es cuando empieza esto!", exclamó Juanma, un joven de 24 años que se definió como heterosexual y bakala y que aseguró que el día del Orgullo Gay es la mejor fiesta de España. "Es la más libre. No voy a parar hasta mañana", afirmó. Juanma dijo que desconocía la razón por la que Orgullo Gay -retrasado en Madrid- se suele celebrar el 28 de junio. Todo comenzó el 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall, de Nueva York, cuando la policía arremetió contra los transexuales que se concentraban en el local, días después de que muriese la actriz Judy Garland, uno de los grandes iconos gays y protagonista de la película El mago de Oz, donde canta el famoso tema Over de Rainbow (Más allá del arco iris), otra de las canciones favoritas del colectivo del que toma además su símbolo, la bandera multicolor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de julio de 2006