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El 70% de los profesores titulares obtuvo la plaza en su universidad como único candidato

La inmensa mayoría de estos docentes ya trabajaba en la facultad en la que obtuvo el puesto fijo

"Ha salido la plaza de Juan". Es una de las frases que se suelen escuchar en la Universidad cuando uno de sus trabajadores va a convertirse en funcionario. Las plazas parecen tener nombre propio dentro de un sistema que también lo tiene: endogamia. Un estudio del CSIC aporta ahora algunos datos reveladores: en el 70% de los casos el profesor que ganó la plaza era el candidato único y el 96% de ellos ya trabajaba en el centro donde finalmente obtuvo su puesto fijo. La mitad de los entrevistados hizo toda su carrera académica en la misma universidad. Su formación en el extranjero es escasa.

Una encuesta entre 2.588 investigadores funcionarios muestra la escasa competencia para acceder a un puesto de funcionario en la universidad española: en el 70% de los casos hay un único candidato para optar a esa plaza. En las grandes universidades la competencia es algo mayor: en el 63% de los concursos hay un solo aspirante; pero en las pequeñas ese porcentaje alcanza el 79%. Todo ello "confirma cierta endogamia en el reclutamiento de las universidades públicas", opinan los autores del estudio, que ha dirigido la investigadora Laura Cruz Castro y en el que han colaborado Luis Sanz Menéndez y Jaime Aja.

Los datos obtenidos se refieren a los años que van de 1997 a 2001, una época en la que el 63% de los nuevos funcionarios fueron hombres, prácticamente el mismo porcentaje que habían cursado el doctorado previamente. Tras convertirse en doctores, el 56% de ellos obtuvieron la plaza de titular universitario sin haber salido al extranjero a completar su formación. La mitad ganó el concurso en la misma universidad donde se había licenciado y doctorado.

La movilidad de los profesores es baja también después de ser funcionarios: sólo el 20% sale a trabajar fuera de las fronteras. Una vez leída la tesis, la gran mayoría (75%) de los doctores permanece trabajando en el mismo centro el año siguiente y su actividad profesional suele ser académica, como profesor asociado, ayudante o titular interino. Muy pocos disfrutan en este periodo de una beca que, por lo general, recaen en las ciencias biomédicas y exactas.

La edad media en que se convierten en profesores titulares es de 37 años, y el 56% consigue el puesto al primer intento. Cuanto más pequeña es la universidad, más facilidad. Se aprecia que hay menos competencia a la hora de conseguir una plaza, lo que "parece sugerir que la inserción laboral está más condicionada por el crecimiento de la universidad que por lo méritos del candidato", concluye el estudio. Hay, sin embargo, una gran diferencia entre la competencia que encuentran los profesores titulares y los científicos titulares: en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas sólo en un 9,4% de los casos se presenta un único candidato.

El estudio destaca también que la mayoría de los investigadores encuestados declaran tener méritos científicos contrastables, es decir, ponencias en congresos internacionales (90%), publicaciones en revistas de prestigio (80%) o haber participado en proyectos de investigación relevantes (90%). En las ciencias humanas y sociales son menos frecuentes las ponencias internacionales, las publicaciones, las patentes publicadas y las tesis dirigidas.

Con vistas a la reforma de la Ley Orgánica de Universidades (LOU), que ultima el Gobierno, la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, ha manifestado que confía en que, en su "mayoría de edad", las universidades sabrán contratar a los profesores que les alcen a la excelencia. Así lo ha expresado en más de una ocasión. Un reto al que los rectores aseguran que responderán con "responsabilidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de junio de 2006