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Los peritos declaran que las sedaciones de Leganés no causaron las muertes

Los expertos discrepan ante el juez en la interpretación de las historias clínicas

Los 11 peritos del Colegio de Médicos de Madrid ratificaron ayer ante el juez que no puede asegurarse que las sedaciones terminales del hospital Severo Ochoa de Leganés causaran la muerte de los enfermos. Los peritos sí confirmaron que los médicos incurrieron en "mala práctica médica" al sedar a cuatro enfermos en cuyas historias clínicas no encuentran signos de enfermedad terminal y cuestionan las sedaciones a 20 enfermos en coma. Durante la comparecencia afloraron discrepancias entre los peritos al interpretar los historiales, algunos de ellos incompletos.

La falta de datos en las historias clínicas, como se vio ayer, protagonizará el proceso judicial. Los peritos interpretan que si no está detallado en el historial el diagnóstico y los síntomas de un paciente, la sedación no está justificada porque no se usaron todas las alternativas terapéuticas.

Los médicos de Leganés, por su parte, han admitido que algunas historias pueden no ser muy precisas por al colapso que sufrían las urgencias del hospital, que en 2003 atendía a una población de 380.000 personas y había sido construido para un área de menos de 250.000 habitantes.

Pero esto, sostienen, no supone que no cumplieran los protocolos médicos ni agotaran las alternativas de tratamiento.

La escasez de datos evidenció las distintas interpretaciones que surgen al analizarlos. Un ejemplo ocurrido ayer, según fuentes presentes en la comparecencia, fue el de la dosis de Midazolam, un sedante, utilizada en una sedación.

Parte de los peritos afirmaron que los 15 miligramos aplicados "a bolo" -directamente en vena- eran una dosis letal y que de las notas de enfermería había que entender que así habían sido aplicados. El resto de peritos, en cambio, interpretó de las mismas notas que la dosis había sido aplicada diluida en suero y, por tanto, no podía considerarse excesiva.

Los peritos, en este caso de forma unánime, consideraron que ninguno de los 20 enfermos en coma debían haber sido sedados, ya que se encontraban en el nivel mínimo, el 3, de la Escala de Glasgow. En ese estado, se entiende que un paciente no siente, y no es necesario sedarlo, porque no presenta actividad motora, ni abre los ojos ni articula palabra alguna.

"Dudo mucho que de las historias pueda deducirse que todos los enfermos estuvieran en Glasgow 3. Quizá esa es una interpretación errónea que han hecho los peritos. No olvidemos que la Escala de Glasgow se creó para definir el estado de víctimas de accidentes, no para enfermos en estado agónico. Además, un Glagow 3 sí puede tener estertores o respiración agitada que aconsejen la sedación", explicó otro de los médicos investigados.

Un portavoz de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos corroboró la explicación realizada por este médico. Además, calificó de "barbaridad" que se pretenda "discutir ahora en juzgado con un mínimo de precisión el nivel de coma en el que se encontraba un paciente". "En ese estado, lo realmente importante es el juicio del médico que le atiende, y será ahora muy difícil precisar si estada en tal o cual nivel de la escala de Glasgow", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de junio de 2006