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Peter Handke renuncia al Premio Heinrich Heine

El escritor se lamenta de los "insultos plebeyos" de los políticos

El escritor austriaco Peter Handke renunció ayer al premio literario Heinrich Heine, que el pasado 23 de mayo le había concedido un jurado literario en nombre de la ciudad de Düsseldorf. En una carta al alcalde de Düsseldorf, el democristiano Joachim Erwin, Handke escribe que no está dispuesto a soportar "ver" su obra "sometida una y otra vez a los insultos plebeyos de semejantes políticos".

La concesión a Handke del Premio Heine, dotado con 50.000 euros, desencadenó una enorme polémica en Alemania. La decisión del jurado indignó a muchos y desencadenó una fuerte reacción política y entre los literatos, por las tomas de postura de Handke a favor de Serbia en las guerras balcánicas y del fallecido presidente de ese país Slobodan Milosevic, juzgado como criminal de guerra en La Haya, y por haber asistido y tomado la palabra en su entierro.

El primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, el democristiano Jürgen Rüttgers, abrió el fuego y condenó en un discurso la concesión del premio a "un autor que relativiza el Holocausto". Concejales de todos los partidos reaccionaron escandalizados y anunciaron que votarían contra Handke en la reunión del concejo prevista para tratar el tema el 22 de junio.

A favor de Handke se pronunciaron varios intelectuales, como la Nobel austriaca Elfriede Jelinek o el director de cine Wim Wenders. Ulla Unseld-Berkewitz, la jefa de la editorial Suhrkamp, que publica a Handke y que le concedió un premio hace un año, escribió que "proscribir de esa forma a uno de los más grandes escritores es un signo de la amenazante bancarrota de nuestra cultura". Dos miembros del jurado dimitieron porque no querían permanecer por más tiempo "en un jurado que no apoya lo que votó. No podemos seguir a disposición de una ciudad que convoca a un jurado independiente especializado y después desaprueba políticamente sus decisiones".

Ante la polémica, los grupos políticos representados en el Ayuntamiento de Düsseldorf, ciudad natal de Heine, acordaron dar libertad de voto a los concejales el 22 de junio.

Ayer, el autor se anticipó y en la carta al alcalde se burla de sus detractores: "Le pido, si está en su poder, aplazar la reunión del Ayuntamiento hasta el día de nunca jamás y enviar a los concejales al aire libre, por ejemplo a un pic-nic a orillas del Rin". Pide Handke en su carta que se ahorren el pleno "para ahorrar el debate sobre el fantasma circulante sobre mi persona, y sobre todo ahorrar a mi obra, o si prefieren esa cosa, verse sometida a los insultos plebeyos de semejantes políticos". Lamenta el escritor no poder pronunciar el discurso en la entrega del premio, en el que pensaba disertar sobre la diferencia entre el lenguaje literario y el periodístico. Se consuela Handke con que podrá ir con tranquilidad a la tumba de Heine, en el cementerio de Montmartre en París, que no queda lejos de la aldea donde reside.

El alcalde democristiano de Düsseldorf lamentó lo ocurrido y calificó el debate de "caza de brujas contra Handke". El premio no se convocará de nuevo y quedará desierto, precisamente este año, cuando se cumplen 150 años de la muerte de Heine.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de junio de 2006