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La pesca excesiva lleva la anchoa del Cantábrico al borde de la extinción

El Gobierno promovió levantar la veda en contra de científicos, ecologistas y el Ejecutivo vasco

La anchoa del Cantábrico, víctima de la sobreexplotación pesquera, está al borde de la extinción. Los estudios científicos han constatado que esta especie corre el peligro de desaparecer si no se modifican los patrones de pesca actuales. El Gobierno español, que en diciembre pasado abogó por levantar la veda decretada por la UE, en contra del criterio de los pescadores, los científicos, los ecologistas y del Ejecutivo vasco, quiere ahora que las autoridades comunitarias ordenen el cierre inmediato del caladero en el golfo de Vizcaya. Los pescadores han capturado este año 720 toneladas, la segunda peor campaña de la historia. Ayer fueron al ministerio para exponer la situación crítica de la pesquería y reclamar ayudas compensatorias.

La flota del Cantábrico -unos 200 pesqueros- dejó de faenar la semana pasada porque sólo venía cosechando pérdidas. Los barcos quedaron amarrados antes de tiempo debido a que en 45 días de pesca, de mediados de abril hasta finales de mayo, sólo habían capturado 720 toneladas de anchoa, cuando el promedio de costeras anteriores era de 4.500 toneladas. Los científicos, que ya venían advirtiendo desde 2001 de la escasez del boquerón, han vuelto a constatar recientemente que el caladero está en "riesgo de colapso".

Los últimos informes de los biólogos presentan un panorama muy preocupante. Vienen a confirmar la versión más catastrofista que han ofrecido los marineros, esto es, que en el caladero cantábrico no hay anchoa suficiente para garantizar una pesca sostenible de esta especie. Miembros del instituto de investigaciones marinas Azti, dependiente del Gobierno vasco, han rastreado durante el pasado mes de mayo todo el Golfo de Vizcaya y concluido que la biomasa de anchoa se sitúa en 20.300 toneladas. Nunca se había llegado a una cifra tan baja, inferior incluso al límite que alerta del peligro de desaparición de este pescado (21.000 toneladas), según el baremo establecido por el Consejo Internacional para la Explotación del Mar (CIEM).

Pésimos resultados

La mejor prueba de la crítica situación en que se encuentra el caladero son los pésimos resultados obtenidos durante la temporada de pesca. Las 750 toneladas recogidas este año suponen la segunda peor costera de la historia. Fue peor la del año pasado, con 200 toneladas, lo que llevó a la Comisión Europea a decretar el cierre de la pesquería. Ni siquiera en la campaña de 2003, muy afectada por los efectos del vertido del petrolero Prestige, se rozaron unos resultados tan malos. Entonces, con la marea negra por medio, se pescaron 3.000 toneladas. Los pescadores ya han asumido que será imposible repetir las 17.000 toneladas logradas en 2000 o las 20.000 del año siguiente, por no remontarse a los años sesenta, cuando se marcó un pico de 80.000 toneladas.

Áunque los científicos admiten la existencia de factores biológicos y ambientales que han desencadenado esta situación, atribuyen la causa principal a la sobreexplotación pesquera. Por esta razón, durante los últimos años han insistido en la necesidad de reducir drásticamente el tope de capturas permitidas (el denominado TAC) por la UE. Lo volvieron a hacer en diciembre de 2005, cuando Bruselas fija las cuotas máximas para los pescadores de Francia y España.

En aquella ocasión, los informes del CIEM y de Azti admitían una ligera recuperación de la especie, pero insuficiente para soportar la pesca comercial, por lo que recomendaron mantener la prohibición. Este mismo planteamiento fue defendido por los propios profesionales de la mar, por los ecologistas y por el Gobierno vasco. Sin embargo, Francia y España se inclinaron entonces por el levantamiento de la veda y establecer una cuota a la baja, que quedó en 5.000 toneladas (4.500 para la flota española y el resto para la francesa en virtud del acuerdo de Arcachon).

Los pescadores gallegos, asturianos, cántabros y vascos han comprobado que la reapertura del caladero sólo ha servido para confirmar que los científicos tenían razón: "La anchoa está en riesgo de colapso". Representantes de las cofradías del Cantábrico acudieron ayer a Madrid para entrevistarse con el secretario general de Pesca, Juan Carlos Martín Fragueiro, y convencerle de la necesidad de cerrar la pesquería para asegurar la supervivencia de esta especie pelágica.

Martín Fragueiro manifestó al término de la reunión que el Gobierno español pedirá ahora a la UE el cierre de la pesquería si los estudios técnicos lo avalan. Se da la circunstancia de que la flota nacional ya ha terminado su costera y que son los buques franceses (80 arrastreros que faenan por parejas) los que desde hoy tienen la autorización para tomar el relevo en el Golfo de Vizcaya. En este sentido, Fragueiro dijo que si Bruselas vuelve a impedir la pesca, como hizo en junio de 2005, Francia "tendrá que asumir los acuerdos del Consejo de Ministros" europeo, porque "no puede cerrar los ojos ante una evidencia", en alusión a que la biomasa de anchoa es inferior al límite de riesgo.

El representante del ministerio anunció que volverá a convocar al sector pesquero el día 15 de junio para conocer los resultados definitivos de los científicos. Tres días antes, los pescadores se citarán en Bruselas en un seminario en el que se debatirá el plan de gestión de la anchoa.

Cierre "obligado"

El presidente de los pescadores vizcaínos, Iñaki Zabaleta, confirmó ayer que en el Ministerio de Pesca "han admitido que los informes científicos son muy negativos" y que el cierre del caladero es "obligado". "Por fin. Más vale tarde que nunca", exclamó. Los profesionales sostienen que la decisión de la UE no llegará antes de julio y para esa fecha sus colegas franceses habrán "esquilmado" la pesquería, según afirmó Jaime Tejedor, el representante de los arrantzales

de Guipúzcoa.

Las federaciones de pescadores del Cantábrico aprovecharon la reunión con Juan Carlos Martín Fragueiro, secretario general de Pesca, para solicitar al ministerio ayudas económicas para compensar los perjuicios de la costera. "No habrá café para todos", dijo Zabaleta. El Gobierno estudiará la situación de los barcos "caso por caso" y no descarta conceder indemnizaciones en función de los resultados que han logrado.

Para Evaristo Lareo, portavoz de la flota gallega, urge adoptar un plan de gestión de la pesquería a más de dos años vista.

AMENAZA DE DESAPARICIÓN

- Un equipo científico vasco revela que la población de anchoa ha alcanzado su mínimo histórico y está ya en fase de colapso

- La flota pesquera sólo ha capturado este año 720 toneladas, seis veces menos que la media

- El Ministerio de Agricultura, que permitió levantar la veda, dice ahora que está dispuesto a cerrar el caladero del golfo de Vizcaya

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de junio de 2006

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