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Una jornada para la poesía de todas las tendencias

Las jornadas de domingo en las que los nuevos académicos ocupan su plaza como académico de número suelen resultar solemnes, pero la de ayer por la tarde fue, sobre todo, poética. Los invitados, entre los que se encontraban poetas de todas las edades y generaciones, comenzaron a llegar al salón de actos con una puntualidad digna de mérito. En el caso de Francisco Brines se puede decir que se nota cuando una persona es querida entre sus compañeros. Pero no sólo en las butacas de madera había poetas, los discursos, tanto el de entrada de Brines como la bienvenida que corrió a cargo de Francisco Nieva, gran amigo del poeta, estuvieron teñidos por la lírica.

Brines quiso llegar de la mano de Luis Cernuda a la Academia de la Lengua y en la contestación a su "fervoroso" discurso Nieva desveló cuánto se adelantó Cernuda a la segunda generación poética de posguerra en la que Brines se inscribe. "No es la suya una generación revolucionaria que desee interrumpir con graves mutaciones una tradición inmediata; pretende por el contrario, continuarla en sus aspectos más fundamentales", añadió el dramaturgo.

Realismo y dramatismo. Estos dos términos, a juicio de Nieva, nos abren la puerta de entrada al recinto de su personalidad. "Hay pues en la poesía de Brines un realismo de situación, una propensión narrativa y un compromiso moral. El poema íntimo, incluso el puramente amoroso y hasta erótico, hace su solemne irrupción, después de la atroz sequía antecedente. Algunos de los más bellos poemas de Brines o de Gil de Biedma irán precisamente en esa dirección. Ya no es indispensable ser entendido por todos, como se aspiraba en la poesía, coetánea del poeta. Se diría que se busca comprensión, pero la de aquellas personas que sean sensibles al arte", dijo Nieva.

Adelantados a su tiempo

La novedad que la generación de Brines imprime, que abarca a todos los nacidos entre 1924 y 1939, consiste, a juicio de Nieva, en la personalización lírica con que la situación es vivida. "Digamos que la situación es un pretexto, aunque importante, para que el poeta reaccione pensando o sintiendo". Así, apunta Nieva, se comprende el magisterio que ha ejercido un sector de la poesía inglesa moderna, o personalidades como la Kavafis o Cernuda, que se habían adelantado en cierto modo a su tiempo.

La poesía de Bines se distingue de la de sus coétaneos por el "corte marcado y sistemáticamente metafísico que la caracteriza. Y se distingue, a la par, de la de otros posibles poetas metafísicos por el sentido y la forma específicamente generacionales de que la suya se reviste".

Como es tradicional, tras las palabras de Nieva, Brines recibió la medalla y el diploma que lo acreditan como académico de la lengua. Fue el momento también de las felicitaciones de los académicos y de muchos de los invitados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de mayo de 2006