Samaniego culpa al ministerio por apoyar el fin de la veda de anchoa

El Gobierno vasco analiza hoy la situación de la pesquería con 'arrantzales' y biólogos

Maribel Marin|Agencias
San Sebastián / Vitoria - 05 May 2006 - 00:00 CEST

La crisis de la anchoa vuelve a enfrentar a los gobiernos central y vasco. El consejero de Agricultura y Pesca, Gonzalo Sáenz de Samaniego, preocupado por las escasas capturas de esta costera -apenas 218 toneladas-, exigió ayer responsabilidades al ministerio que dirige Elena Espinosa por apoyar la reapertura de la pesquería tras nueve meses de veda. Arrantzales, biólogos y representantes del Ejecutivo vasco se reúnen hoy en Bilbao para analizar la situación.

La campaña de la anchoa está resultando "catastrófica", según considera el sector, que no recuerda haber vivido una situación tan dramática como la actual. Su medio de vida, escasea. La flota del Cantábrico ha pescado hasta el pasado miércoles sólo 168 toneladas, "cuando lo habitual para estas fechas son más de 2.000", resalta Jaime Tejedor, presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Guipúzcoa. Queda un dato para la esperanza, al que se aferran los arrantzales: los barcos descargaron el jueves cerca de otras 50 toneladas. "Vamos a pensar que igual la semana que viene nuestra suerte cambia", apuntó Tejedor.

El sector tenía previsto reunirse ayer en Sukarrieta con representantes del Gobierno vasco y biólogos del Instituto Azti para analizar la crisis, pero decidieron aplazar la cita hasta esta mañana en la sede del Ejecutivo en Bilbao. Sáenz de Samaniego criticó por la mañana a los pescadores por cambiar "continuamente" de opinión y posponer la cita al mejorar las capturas del jueves.

Tejedor le replicó después que el único motivo del aplazamiento era que si los arrantzales "están en la mar trabajando no pueden desplazarse a una reunión". Las declaraciones del consejero "han levantado ampollas. Nuestra presencia mañana [por hoy] en la reunión muestra que no son justificadas", añadió.

Cuota máxima

Los reproches del consejero, en declaraciones en los pasillos del Parlamento, no tuvieron como objetivo sólo al sector. También llegaron al Ministerio de Agricultura y Pesca. En su opinión, no se puede "tolerar" que los informes científicos se utilicen por intereseses sectoriales o "partidariamente por intereses políticos", como ocurrió cuando se decidió, de forma "equivocada y errónea", reabrir el caladero de anchoa en el Cantábrico.

La Unión Europea decretó el cierre de la pesquería en julio del año pasado tras una costera catastrófica: la flota del Cantábrico, integrada por 197 barcos y 1.800 marineros, apenas había capturado 200 toneladas de la especie. La veda biológica para la recuperación de la anchoa no duró ni un año. Se prolongó sólo hasta el pasado marzo, cuando se decidió la reapertura del caladero no sin recelos del sector y con la oposición del Gobierno vasco. Las investigaciones y la labor científica deben ser la "principal guía para tomar las decisiones que correspondan a la hora de abrir o cerrar la campaña o de hacer una gestión responsable y sostenible de cualquier pesquería", dijo Sáenz de Samaniego.

Un equipo de científicos de Azti, centro experto en investigación marina, ha salido a la mar para analizar durante este mes el estado de la población de anchoa y calcular la biomasa de esta especie y su composición por edades. Intenta determinar si se ha recuperado la anchoa, que ha acusado la sobreexplotación y el sistema de cuotas vigente hasta 2005. El modelo de gestión de los últimos tiempos ha fracasado, destacó el consejero. "Lo sufrimos el año pasado y estamos en vías de sufrirlo también este", añadió. La UE ha fijado una cuota máxima de capturas de 5.000 toneladas -4.500 para los pescadores españoles y 500 para los franceses, que además reciben otras 250 de la flota cantábrica por parar en abril y mayo- y se ha comprometido a cerrar de nuevo el caladero si es preciso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de mayo de 2006.

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