Ernesto Caballero reivindica la audacia de Ramón de la Cruz

El director estrena hoy 'Sainetes' con la Compañía de Teatro Clásico

La Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) abre las puertas a autores del siglo XVIII con el estreno de Sainetes, de Ramón de la Cruz, al que el director Ernesto Caballero considera un audaz precursor del teatro musical, costumbrista e incluso rompedor del siglo XX. El montaje, que se estrena hoy en el teatro Pavón de Madrid, es una propuesta metateatral centrada en cuatro hilarantes y ágiles piezas.

Cuando Eduardo Vasco, director de la CNTC, le encomendó poner en pie un espectáculo con sainetes de Ramón de la Cruz, Caballero, reconocido autor y director, y responsable de la versión, se puso a bucear entre los más de 200 sainetes de este autor voraz que escribió 500 obras cortas, además de muchas comedias, zarzuelas o tragedias.

De entre todos ellos, Caballero seleccionó cuatro que dieron cuenta de la gran variedad de temas y estilos. "Son obras que abren un camino hacia otros estilos teatrales, sobre todo del siglo XX, como es el teatro costumbrista, musical y farsesco", dice Caballero, "nos encontramos ante obras escritas con gran libertad, mucha audacia, agudeza y una mirada irónica no exenta de indulgencia, sin olvidar que fueron escritas en un siglo eminentemente teatral". A ello añade Vasco: "Además nuestro siglo XVIII ha sido el gran olvidado y vapuleado y hay que investigar y encontrar las razones que hicieron reinar en la escena estos sainetes", sostiene.

Los sainetes, cuyos precursores fueron los pasos y los entremeses, se escribieron para amenizar los entreactos de las obras consideradas "serias" y en su momento incluso llegaron a ser criticados por la preceptiva neoclásica, "porque sus personajes retrataban tipos populares y poco moralizantes", recuerda Caballero, que ha encontrado en dos de ellos, El almacén de novias y Manolo, tragedia para reír o sainete para llorar, antecedentes del teatro furioso de Francisco Nieva (a quien Caballero ha dedicado el montaje) y del esperpento valleinclanesco, respectivamente. En los otros dos, La ridícula embarazada y La República de las mujeres, también aparecen situaciones disparatadas.

Caballero ha fusionado elementos arqueológicos y contemporáneos: "Al final, es una propuesta metateatral en la que una compañía de teatro de hoy juega a recrear a una compañía de la época de Ramón de la Cruz, un ir y venir del siglo XVIII al siglo XXI, pero sobre todo he buscado que del reparto emanara una gran energía, aprovechando que tenía a unos actores de extraordinaria versatilidad", dice de esta obra coral, en la que participan 16 intérpretes, que además cantan y bailan, entre los que se encuentran José Luis Patiño, Rosa Savoini, Susana Hernández, Cecilia Solaguren, David Lorente y José Luis Alcobendas, entre otros.

La obra, con música en directo recuperada por Alicia Lázaro de partituras de la época, algunas creadas para estos sainetes, tiene escenografía de José Luis Raymond, vestuario de época de Javier Artiñano y una iluminación de Juan Gómez Cornejo.

Cecilia Solaguren, en una escena de <i>El almacén de novias.</i>
Cecilia Solaguren, en una escena de <i>El almacén de novias.</i>R. GUTIÉRREZ
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