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El general Clark, antiguo jefe de la OTAN, se suma a las críticas contra Rumsfeld

El Pentágono contraataca con un memorándum a sus mandos militares retirados

Un antiguo comandante en jefe de la OTAN, el general Wesley Clark, ha unido su voz política a la de los generales que cuestionan el papel del secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, y reclama su dimisión. "Creo que el secretario no ha hecho bien su trabajo. Debería marcharse", dijo Clark en la cadena de televisión Fox. Clark aspiró a la nominación como candidato a la presidencia por el Partido Demócrata en 2004. El Pentágono contraatacó y hacía llegar un memorándum a varios ex altos mandos militares de EE UU y analistas civiles para contrarrestar la tormenta de críticas.

Según el general retirado metido a político, la desconfianza hacia Rumsfeld deriva de su gestión de la guerra de Irak. Que el secretario de Defensa no escucha los consejos de sus subordinados es otra de las críticas recurrentes entre los ex mandos del Ejército que piden la dimisión de Rumsfeld. Clark fue comandante supremo de la Alianza Atlántica durante la guerra de Kosovo en 1999, donde dirigió las acciones de paz de los Ejércitos aliados para permitir el regreso de 1,5 millones de albanokosovares a sus hogares. En 2003, Clark se opuso a la invasión norteamericana de Irak y desde entonces es muy crítico con la política de la Administración de Bush en aquel país árabe.

La semana pasada, media docena de generales retirados solicitaron la dimisión de Donald Rumsfeld después de que el general de división John Riggs afirmara que el secretario de Defensa debería renunciar por ser el responsable de crear una "atmósfera de arrogancia".

Clark asegura en sus declaraciones televisivas que tanto Rumsfeld como el vicepresidente, Dick Cheney, han empujado a Estados Unidos a entrar en una guerra y la invasión de un país, Irak, que no tiene conexión alguna con "la guerra contra el terrorismo". "Presionaron para entrar en guerra antes de que la diplomacia pudiera acabar su trabajo". "Fue un error trágico, un error de estrategia", fueron frases de Clark en su entrevista en televisión.

Cuando se le preguntó si eran apropiados semejantes comentarios sobre el secretario de Defensa cuando el país está involucrado en una guerra, Clark replicó: "Es más que apropiado. Este país necesita una política mejor desde el año 2001", respondió Clark. "Todos estos generales en el retiro piden que al menos les pongan alguien en la cadena de mando que les escuche. Ésta es la razón por la que Rumsfeld ha perdido la confianza [de los generales en el reteiro]. Ha tomado malas decisiones. Ha llegado la hora de un nuevo liderazgo", añadió.

El general Richard Myers, quien hasta el año pasado era el oficial de mayor rango en Estados Unidos, señaló que jamás escuchó en sus cuatro años junto a Rumsfeld esta clase de críticas. Myers fue más allá y calificó las peticiones de renuncia como "inapropiadas". "Mi percepción es que todo esto es malo para los militares y muy malo para el país", sentenció Myers.

Con soldados estadounidenses muriendo a diario en Irak y el Ejército de Estados Unidos empantanado en una guerra de la que no sabe cómo salir, el presidente George W. Bush rompió su silencio vacacional para enviar un mensaje a las tropas y reafirmar a su hombre en el Pentágono. Bush expresó su total apoyo a Rumsfeld. Lo mismo ha hecho el Departamento de Defensa con su memorándum. "Los altos cargos militares de EE UU están involucrados a un nivel sin precedentes en cada decisión que se toma", se asegura en la única página de que consta el informe.

Sentido del deber

Y en el mismo texto se resalta que Rumsfeld ha mantenido 139 reuniones con el mando conjunto desde 2005. También pone en contexto las críticas al hacer saber que hay más de 8.000 generales, entre los que están en servicio activo y los retirados.

Los generales en el retiro que han levantado sus voces contra su superior parecen estar divididos entre su sentido del deber y su conciencia. El dilema moral es tan viejo como la República. ¿Cuándo se levanta un militar contra sus superiores civiles?, se pregunta el semanario Newsweek en su número que aparece hoy, lunes.

Es una pregunta de enormes consecuencias para la democracia con el Ejército más poderoso del planeta. El equilibrio siempre difícil entre poder civil y poder militar. El modelo quizá lo asentó el presidente Lincoln, quien destituyó a todos sus comandantes hasta que encontró a uno dispuesto a luchar una guerra que partió al país, el general Grant. Se tiende a olvidar que Franklin Roosevelt rechazó la recomendación de su jefe del Ejército, el general Marshall, para invadir Europa en 1942, evitándose un gran fracaso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de abril de 2006