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Reportaje:

Cerebros en dos idiomas

Un estudio de la Universidad de Granada analiza la mente de los bilingües para mejorar la enseñanza de la segunda lengua

Un grupo de investigadores de la Universidad de Granada ha realizado un análisis de la mente de personas bilingües con el propósito de aplicar sus procesos y habilidades a estudiantes de un segundo idioma.

El proyecto, que nació de una tesis doctoral del granadino Pedro Macizo, comenzó a fraguarse hace tres años y ha partido de dos estrategias diferentes. En primer lugar se comparó la mente de los monolingües con la de los bilingües y la de los traductores, entendiendo tres escalas diferentes del conocimiento o desconocimiento de una segunda lengua. La segunda estrategia empleada, fue comprobar las diferentes reacciones de monolingües y bilingües ante tareas distintas, ya que, como afirma Macizo, "nuestra mente actúa de maneras diferentes frente a situaciones diversas".

"En un bar con mucho ruido, un bilingüe anula mejor la información que no le interesa"

Las conclusiones del estudio se podrán aplicar a quienes estén aprendiendo idiomas

Entre las conclusiones obtenidas de este estudio destaca que una persona bilingüe tiene una mayor memoria de trabajo, es decir, es capaz de retener más información en el tiempo que realiza una tarea determinada.

Además, el proyecto, en el que también han participado profesores de la Universidad de Jaén, ha analizado las dos tendencias actuales sobre comprensión y traducción de una lengua extranjera. La primera tesis, a la que se ha concedido una menor importancia, separa la comprensión de la lengua en la que se produce el discurso, de la traducción, que sería posterior. La segunda tesis afirma que comprensión y traducción aparecen solapadas en la mente de los bilingües. Prueba de ello, como afirma Macizo, es la reacción del traductor ante las llamadas palabras cognadas, aquellas que guardan una estrecha similitud entre dos lenguas diferentes, como es el caso de "piano" en lengua española e inglesa. "Este tipo de palabras facilitan la comprensión de un texto en lengua extranjera, por lo que cuando un bilingüe está tratando de comprender en una lengua, a la vez está interviniendo la otra".

Aparte de la llamada memoria de trabajo, la mente del bilingüe adquiere otras cualidades que la diferencian de quien sólo habla y comprende una lengua. "Los traductores son capaces de desarrollar procesos de inhibición con mayor facilidad y velocidad", afirma el investigador. Los procesos de inhibición consisten en rechazar aquella información que no es necesaria en el proceso de comunicación. "Por ejemplo, si estamos en un bar y existe mucho ruido ambiental un bilingüe o un traductor anulará mejor la información que no le interesa. Esto en el caso de los traductores está muy marcado, ya que logran desarrollar procesos que les ayudan a descartar mucha información".

A pesar de las aportaciones científicas que el estudio realiza, el objetivo último del trabajo es lograr una serie de pautas que mejoren el estudio de la segunda lengua.

"Una vez hemos diferenciado cuales son los procesos mentales que un bilingüe desarrolla es posible que el alumno de idiomas pueda ensayarlos, lo cuál puede hacer más rápido y provechoso el estudio". Macizo, que ha sido profesor en la Universidad de Granada y que ha trabajado como investigador en la Universidad de Arizona, considera que cada vez más la psicología es tenida en consideración en las diferentes disciplinas didácticas. "Puedo hablar con mayor conocimiento de causa del caso concreto de esta universidad. En la Facultad de Traducción siempre se han mostrado interesados por estos estudios. De hecho existe un curso de doctorado coordinado entre traductores y el departamento de Psicología Experimental", añade.

Aunque en la actualidad hay publicados bastantes estudios en torno a los procesos cognitivos y los sistemas de memoria de las personas bilingües son muy pocos los que han sido realizados con la participación de traductores. "Las características psicológicas de los traductores e intérpretes profesionales no tienen por qué coincidir con las de aquellas personas bilingües que no se han sometido a un entrenamiento específico en tareas de cambio de código, ya que es posible que con la práctica diaria en tareas de traducción estos profesionales hayan desarrollado habilidades cognitivas específicas".

Partiendo de estas conclusiones, las investigaciones podrá ser aplicadas en un "futuro cercano" al estudio de aquellas personas que se encuentran en etapas tempranas de adquisición de la segunda lengua o que están en los primeros niveles de formación en traducción e interpretación. "Existen métodos concretos de entrenamiento para ayudar a desarrollar aquellas cualidades en las que se apoyan las tareas de comprensión y traducción de una lengua y el objetivo es trasladarlas al campo de la didáctica", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de abril de 2006