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Reportaje:Conflicto en la Universidad

El sentimiento de agravio comparativo

Cuatro profesores de la UPV reflexionan sobre sus diferencias retributivas con otras categorías equivalentes de la Administración

El pudor, la discreción o el recelo motivan que el sueldo sea una de esas cuestiones que, por lo general, no sale del círculo más íntimo de cada cual. Sólo circunstancias excepcionales permiten la transgresión de esa norma no escrita y la discusión pública de las retribuciones. En la Universidad del País Vasco (UPV) se está viviendo una de estas rupturas desde que los sindicatos anunciaron semanas atrás una jornada de huelga para, entre otras cosas, exigir un aumento lineal de los sueldos en 6.000 euros brutos anuales.

En las jornadas previas al paro, convocado para mañana, la cuestión salarial ha acaparado conversaciones en pasillos, despachos, laboratorios y cafeterías. Las opiniones son dispares y con matices en ocasiones contrapuestos, pero una idea predomina sobre el resto: el sueldo de un profesor de la UPV está bien hasta que se compara con el de otros, sobre todo si ese "otros" hace referencia a los funcionarios de la Administración vasca.

"No puede ser que metas horas y horas y que no te presten apoyo económico"

Más que estar "mal pagados", la sensación dominante entre los profesores es la del agravio comparativo, percepción que se agudiza en las bases del escalafón docente con dedicación exclusiva -la situación de los profesores a tiempo parcial es considerablemente peor-: profesores asociados doctores o no doctores, de Escuela Universitaria o titulares de Universidad jóvenes.

En este último grupo se integra Raúl Ibáñez, docente de Matemáticas, de 38 años. "Estoy satisfecho con lo que me pagan. Me permite tener una vida buena, sin llegar a grandes cosas, eso sí, y cuento con una seguridad laboral", explica. Pese a ello, no tiene tan claro que esté bien pagado. "Tengo dudas sobre eso, más aún cuando me comparo con otros colectivos. En mi caso, hago grandes esfuerzos en labores de divulgación de gratis, aunque también lo considero mi trabajo. De hecho, cuando lo comento, nadie se lo cree", asegura.

Más que mal pagado, Ibáñez no se ve apoyado, lo que no limita al sueldo. "No puede ser que metas horas y horas, que hagas un gran esfuerzo y que no te presten apoyo económico, no para tu beneficio, sino para desarrollar tu trabajo", se duele. De cualquier modo, este miembro de la Sociedad Española de Matemáticas no cree que las limitaciones salariales sean un invento: "Recuerdo a un profesor de Secundaria que consiguió plaza en la UPV. Cuando llegó, nos comentó que cobraba menos que en el instituto".

Miren Artaraz, subdirectora de la Escuela de Empresariales de Vitoria y profesora titular de Escuela Universitaria, tampoco comparte la opinión de que la docencia universitaria esté mal pagada. Sin embargo, sí aprecia los agravios comparativos. "Si observamos las retribuciones de los profesores de Secundaria, por ejemplo, ya no estamos tan bien pagados. Lo mismo sucede con otros funcionarios. Sin ir más lejos, yo cobro prácticamente lo mismo que un bedel", indica. Por ello, su intención inicial es apoyar la huelga de mañana. "Me parece que la demanda de los sindicatos es lógica", aclara.Rafael Ruzaza es profesor asociado doctor a tiempo completo de la Facultad de Filología, Geografía e Historia. "Cuando eres profesor universitario, te ubican en una especie de aristocracia vital y social", indica. "Parece que no somos asalariados, pero lo somos. Y si te mides en términos de salarios, sobre todo en comparación con otro personal de la Administración, sí se produce un agravio. De ahí quizá la unanimidad de los sindicatos. Y es un tema que viene de lejos", dice.

De cualquier forma, Ruzaza, quien a sus 38 años depende de un contrato de sustitución, rechaza cualquier victimismo. Por eso, cree que los 1.847 euros mensuales netos que reconoce cobrar suponen un salario más que digno. "En comparación con el mundo real, por supuesto que estoy bien pagado. El que esté en situación similar y diga lo contrario no sabe en qué mundo vive", asevera.

Andrés Dávila también es profesor asociado doctor a tiempo completo, en su caso de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación. Para este sociólogo de 44 años, la cuestión de las retribuciones económicas en la UPV va más allá de un aumento de sueldo.

"Si lo de estar bien pagado lo ciframos en ingresos mensuales, diría que estoy bien pagado. Sin embargo, creo que hay mucho que mejorar en infraestructuras y medios de investigación y docencia. Cada vez hay menos fondos para libros, para material de papelería, el departamento no dispone de un ordenador portátil,... Todo ello repercute en tu sueldo, más aún cuando, en mi caso, doy clase en dos campus. Y no tenemos ventajas que tienen en Secundaria: jornada partida, euskaldunización,...", comenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de marzo de 2006