Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La patronal no negociará los convenios del comercio bajo una presión "maximalista"

Las centrales cifran el apoyo al paro en Vizcaya en un 80% y los empresarios lo minimizan

Los sindicatos CCOO, ELA, UGT y LAB mostraron ayer su satisfacción por el "alto" seguimiento de la huelga del comercio en Vizcaya, que cifraron entre 75% y un 80%. El paro había sido convocado en protesta por la falta de convenios en el sector. La patronal replicó considerando un fracaso la convocatoria, que definió como la "huelga de la Gran Vía" de Bilbao, por donde discurrió a mediodía la manifestación de los convocantes. En ese momento, la práctica totalidad de los comercios de la principal calle de la capital vizcaína estaban cerrados. En el resto de las mayores zonas comerciales de la ciudad y otras localidades, buena parte de las tiendas sólo cerraron al pasar los piquetes.

La convocatoria de la huelga de 24 horas en plena víspera de Reyes, uno de los días con mayor volumen de ventas del año, afectaba a casi 30.000 trabajadores asalariados de los sectores comerciales de textil, piel y calzado, metal, alimentación, mueble y comercio en general. Quedaban fuera de la convocatoria los empleados de las grandes firmas con convenio propio y los autónomos que regentan negocios familiares.

Las centrales mayoritarias exigen la negociación de los convenios provinciales de 2005 de los seis subsectores y demandan un incremento salarial del IPC más dos puntos y la reducción de la jornada laboral anual en 18 horas en dos años. Para la patronal, la petición de los sindicatos es "maximalista" y bajo ella no se va "a llegar a ningún acuerdo, ni este año, ni en los siguientes", recalcó el secretario general de la patronal vizcaína Cebek, Francisco Javier Azpiazu.

Mientras tanto, ELA amenazó con nuevas movilizaciones y jornadas de paro si la patronal no "toma nota" de la protesta del sector. Una manifestación recorrió la Gran Vía bilbaína, desde la Plaza Moyúa hasta el Teatro Arriaga, desde las 12.30, congregó a unas 3.000 personas tras una pancarta con el lema "Por un convenio justo".

Los trabajadores se quejan de tener jornadas interminables y de su pérdida del poder adquisitivo al tener los salarios congelados, a pesar de ser un sector "que no está en crisis", según afirmó la responsable de Comercio de Comisiones Obreras de Euskadi, Begoña Martín.

Para los convocantes la respuesta al llamamiento de huelga fue "un éxito" y los cierres de establecimientos se realizaron "por voluntad propia", como recalcó ELA, algo que la patronal rechazó con rotundidad. A juicio de los empresarios únicos cierres se produjeron en Bilbao y por la acción de los piquetes.

ELA reconoció que el cierre afectó menos al pequeño comercio, que se mantuvo en alerta por si se presentaban los piquetes, pero que abrió para no perder los ingresos de una importante jornada de ventas.

Piquetes

Grandes centros comerciales como el Max Center de Barakaldo cerraron unas horas mientras hubo presiones, pero a partir de las 12.30 abrieron sus puertas con normalidad.

Cadenas comerciales como Zara, Sabeco, Ercoreca, BM, H&M o Cortefiel, entre otras, sí cerraron, pero en algunas de sus tiendas los empleados trabajaban en el interior preparando el género para el comienzo de las rebajas, mañana, sábado. En otras cadenas de la capital vizcaína, las empleadas se llamaban de una a otra tienda avisando del paso de los piquetes. "Estamos en un sí y un no; abrimos mientras podemos, como todos", comentaba una trabajadora de una cadena de tiendas de cosméticos.

El punto de encuentro entre ambas partes parece lejano, a pesar de la voluntad de negociar que aseguran tener los dos. "Si el planteamiento sindical sigue siendo maximalista como fue hace un año y ha sido durante todo el año, que es convenios cortos en el tiempo, incrementos salariales del doble del IPC previsto para este año (6%) y reducciones significativas de jornadas como, por ejemplo, 18 horas en dos años, no vamos a llegar a ningún acuerdo", recalcó Azpiazu.

El secretario de Cebek abogó por convenios en que se puedan incorporar "elementos de ambas partes", pero "no basados en disminución de la capacidad organizativa del pequeño empresario". Precisó que no se pueden poner "trabas" a las demandas de los consumidores que reclaman al pequeño comercio "una oferta más exigente y con más capacidad de amoldarse a los requerimientos de los usuarios", aunque afirmó que su organización analizará con detalle el seguimiento de la convocatoria de huelga y la situación en el sector.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de enero de 2006