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Sólo 15 de los 57 ríos vascos tienen el agua limpia, conforme a la normativa europea

El Gobierno detecta que el 34% de los cauces se encontraron contaminados en 2004

Sólo 15 de los 57 ríos analizados por el Gobierno vasco cumplen la directiva europea sobre aguas, cuyo plazo límite es 2015. Otros quince se encuentra en una situación aceptable (no cumplen la normativa comunitaria por actuaciones como modificación de cauces u ocupación de vegas), mientras que 27 ríos muestran un estado ecológico deficiente o malo, según un informe del Departamento de Medio Ambiente sobre la evolución en los tres últimos años. El Ejecutivo también ha detectado un aumento de la contaminación en 2004 (se ha elevado al 34%).

La llamada Directiva Marco del Agua (DMA) fue aprobada en 2000 y fija la realización de una serie de informes y vigilancia del estado ecológico de ríos y estuarios. El Gobierno realiza desde 1993 un informe anual sobre los ríos, aunque hace 11 años sólo se analizaron una veintena de cauces. El último estudio es el de 2004 pero, a diferencia de la metodología utilizada hasta ahora, ha realizado un análisis de los tres últimos ejercicios para adaptarse a la directiva comunitaria.

El documento establece cinco niveles de puntuación (muy bueno, bueno, aceptable, deficiente y malo) para determinar el estado ecológico de cada río. De los 57 analizados, integrados en 21 cuencas, ninguno presenta la calificación más optima, el que "refleja unas condiciones del medio casi inalterables". 15 de los ríos alcanzan la puntuación de buen estado ecológico, lo que permite cumplir la directiva europea.

El informe señala que sólo las cuencas del Agüera, Lea, Purón, Omecillo, Inglares y Bidasoa -en lo que están los 15 ríos catalogados con buena calidad ecológica- cumplen con la DMA. El estudio señala que en la cuenca del Ibaizabal, donde hay 23 estaciones de control, sólo tres se adaptan a la directiva: determinados tramos de los ríos Altube, Herrerías y Zeberio. Todo el eje principal del Ibaizabal y del Nervión presentan un estado malo o deficiente. El Deba, con cinco de las siete estaciones de control en la misma situación, es otra de las cuencas con un peor estado global. En Álava, el Zadorra presenta los mayores inconvenientes.

El informe señala que la situación ecológica deficiente o mala se debe principalmente a la falta de infraestructuras de saneamiento o alteraciones en el habitat del río. El estado aceptable tiene su origen en las alteraciones hidromorfológicas, es decir la ocupación de valles y vegas o la modificación de cauces.Medio Ambiente asegura que desde 2000 se ha producido una mejora generalizada de la calidad de las aguas de los ríos. Hace cinco años, sólo el 18% de las estaciones de control tenía una buena calificación y en 2004 ha sido del 38%.

Cambio de tendencia

Pero el pasado año, por vez primera en la década, se ha invertido la tendencia de mejora palatina de los cauces. Del 52% de las aguas limpias que había en 2003 se ha bajado al 37,8% en 2004. Además, las contaminadas, que hace dos ejercicios sólo suponían el 23%, ahora se han elevado hasta el 34%. El Departamento de Medio Ambiente achaca estos peores resultados a la mayor exigencia en los controles y no a que la situación en los ríos vascos se haya deteriorado.

El informe sobre el estado del medio ambiente en el País Vasco señala, en relación a los ríos, que el futuro es esperanzador debido a las grandes inversiones en el saneamiento de las aguas residuales urbanas e industriales. Álava es el territorio con menores puntos conflictivos, mientras que en Guipúzcoa la mejoría se ha notado en el Urola. "Se mantienen los buenos resultados en los ejes del Oiartzun y Urumea así como los malos resultados del Deba, Ego, Oria y Jaizubia". Vizcaya es la que presenta los mayores contrastes. El Nervión e Ibaizabal tienen todavía una situación preocupante frente a la buena calidad obtenida en el Lea, Artibai, Karrantza y gran parte de Oka y Butrón.

El Gobierno concluye que los factores que más perjuicios causan a los ríos vascos son la depuración y saneamiento insuficiente, la contaminación puntual por actividades industriales, la provocada por la agricultura, la alteración del habitat fluvial debido a presiones agrícolas y urbanísticas o el aprovechamiento intensivo del suelo y agua, como el provocado por las centrales hidroeléctricas.

Un informe de Greenpeace, presentado el pasado mes, señalaba que hay 284 núcleos urbanos en Euskadi, que suman 670.000 habitantes, que no depuran sus aguas residuales y estos vertidos afectan entre al 30% y el 40% de la red fluvial vasca. El estudio alertaba de la existencia de una presa por cada 65 kilómetros de río y la presencia de más de 1.000 diques y otros obstáculos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de diciembre de 2005