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El solar de la fábrica de Bayer en el Eixample acogerá un edificio de 12 plantas y 350 pisos

En el interior de la manzana habrá una zona verde y un centro de servicios sociales

La antigua fábrica de la multinacional alemana Bayer, situada en el Eixample barcelonés, dará paso a una nueva promoción de vivienda privada. El derribo de las instalaciones de la empresa químico-farmacéutica avanza a buen ritmo y concluirá en unas semanas. El espacio, comprendido entre las calles de París, Viladomat, Còrsega y Calàbria, tiene 30.000 metros cuadrados y acogerá un edificio de 12 plantas y 350 pisos. Además, el Ayuntamiento y las promotoras convinieron preservar el interior de la manzana, donde habrá una zona verde y un centro de servicios sociales del distrito.

Instalada en España desde finales del siglo XIX, la multinacional Bayer adquirió el edificio de la calle de París en la década de 1940. La planta fabril se convirtió en una de las pioneras en la producción de la popular aspirina. Hace dos años, el gigante alemán decidió cerrar su histórica fábrica y deshacerse de las instalaciones. La farmacéutica argumentó que la planta resultaba difícil de encajar en la estrategia de producción del grupo en Europa, y que su ubicación en el centro de Barcelona impedía futuros planes de expansión y renovación.

La firma Amrey, controlada por el promotor Enric Reyna y Agrupació Mutua, y la promotora Vertix, compraron la manzana por 58 millones de euros. A mediados de agosto se iniciaron los trabajos para echar abajo la mole de cemento, que abarca, además de la mencionada calle de París, parte de las calles de Viladomat y Calàbria. El derribo está "muy avanzado" y podría estar listo, aproximadamente, dentro de un mes, según fuentes de la empresa encargada de los trabajos, Enderrocs Ureña.

Altura excesiva

Una vez acondicionado el terreno se iniciará la construcción de las viviendas. Uno de los edificios que se prevé erigir tendrá una altura de 12 plantas. Esta cifra supone rebasar la media habitual en el distrito del Eixample, que es "de una planta baja más cinco pisos", según explicó ayer Jordi Villarroya, director gerente de Pro Eixample, empresa mixta de capital público y privado.

La razón de esta excesiva altura hay que buscarla en una idea conjunta del Ayuntamiento de Barcelona y las empresas promotoras para redistribuir los metros cuadrados asignados para la construcción de viviendas. Las promotoras se comprometieron a dejar libre el interior de la manzana, que se destinará a crear un nuevo espacio verde de 3.500 metros cuadrados, "uno de los más grandes del Eixample", relató Villarroya. Como compensación a los metros perdidos en superficie, uno de los edificios debería ganarlos en altura. Algo similar ha ocurrido en otras zonas de Barcelona, como Diagonal Mar y el frente marítimo de Poblenou.

La torre de 12 plantas se ubicará en la confluencia de las calles de Viladomat y Còrsega, muy cerca de la Escuela Industrial y delante de las piscinas Sant Jordi. Éste es el punto donde provocaría menos problemas a las viviendas cercanas, según comentó Villarroya. Hace un año, el Ayuntamiento propició un encuentro entre las empresas promotoras y los representantes de los vecinos para explicar el proyecto. No obstante, fuentes del distrito del Eixample señalaron que algunos vecinos están molestos porque consideran que la envergadura del edificio les tapará la luz solar.

El interior de la manzana será de acceso público y tendrá dos entradas, una en la calle de Viladomat y otra en la de Calàbria. La apertura a la ciudadanía de este espacio se enmarca en el proyecto de recuperación de interiores de manzana impulsado por Pro Eixample.

Zona verde

En 2004, Pro Eixample tenía contabilizados 28 interiores rehabilitados. Actualmente se hallan en proceso de rehabilitación otros 15 espacios, entre ellos el comprendido entre las calles de París, Viladomat, Còrsega y Calàbria, que supondrán 24.000 nuevos metros cuadrados de zona verde. Aparte de esta área, uno de los edificios que se erigirán en la manzana de la antigua Bayer acogerá el centro de servicios a la persona del distrito del Eixample, que actualmente se halla ubicado en la calle de París.

Según explicaron fuentes del Ayuntamiento de Barcelona, el traslado implicará disponer de un nuevo espacio con mayor superficie que el anterior. El centro tendrá cerca de 400 metros cuadrados. Según las mismas fuentes, el equipamiento social permitirá facilitar "el seguimiento y el control" del área verde.

Patrimonio arquitectónico

Las máquinas excavadoras y los operarios que estos días sacan los escombros del inmenso solar de Bayer no tocarán, sin embargo, dos elementos singulares del paisaje del Eixample: el antiguo edificio, cuya puerta está situada en el chaflán de las calles de París y Viladomat, y su chimenea. El consistorio y las empresas promotoras coincidieron en la necesidad de preservar estos elementos como testimonios del pasado industrial de la ciudad. De hecho, el edificio de la fábrica de Bayer, diseñado por el arquitecto catalán Miquel Madorell i Rius, está registrado en el catálogo de patrimonio arquitectónico de la ciudad.

El singular edificio, construido en 1916, se inscribe en el estilo conocido con el nombre de Sezession, un movimiento artístico y estético que tuvo a sus máximos representantes en los arquitectos vieneses de principios del siglo XX. El modernismo sería el equivalente a esta corriente en Cataluña. El inmueble consta de un subterráneo y tres plantas. Además, tiene 130 metros de fachada y 11 de profundidad.

Cuando Bayer se hizo con este edificio, unos años después de que acabase la Guerra Civil, lo utilizó como fábrica para producir uno de sus productos más universalmente conocidos: la aspirina.

En los años sesenta, la central de oficinas de la multinacional alemana se trasladó a la calle de Pau Claris, y el edificio de la calle de París se mantuvo como subsede. Hasta el año 2003, cuando Bayer echó el cierre, trabajaban en la empresa 230 personas. Durante un tiempo, se mantuvo la actividad comercial y de mercadotecnia. Bayer externalizó la producción a los laboratorios Kern Pharma, que recolocó a la mayor parte de los trabajadores afectados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de noviembre de 2005

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