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Claudio Guillén elogia la tolerancia y la diversidad del 'Quijote'

El congreso 'Miradas transversales' festeja en Lisboa el cuarto centenario de la novela

"El secreto mejor guardado del Quijote es lo que piensa Cervantes. Es incluso impertinente preguntarlo. Su novela es tan plural, tan diversa y tan tolerante que no ofrece conclusiones, y por eso es precisamente la primera novela moderna". Eso dijo ayer en la Universidad de Lisboa Claudio Guillén, que abrió con una deslumbrante conferencia el congreso Miradas transversales. La cita reúne a orillas del Tajo a hispanistas, filósofos e intelectuales lusos y españoles para celebrar los 400 años de la primera edición de una novela que se pirateó enseguida en Portugal.

Según contó ayer José María Paz Gago, el coordinador español de este congreso bilateral que organizan a medias la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nova y el Instituto Cervantes, ya en 1605 circulaba por Lisboa una edición clandestina del Quijote.

El hecho fue el principio de una pasión honda pero intermitente por la obra en Portugal; pasión que hoy encarna con gran energía María Fernanda de Abreu, la hispanista lusa que ha preparado este simposio multidisciplinar, dedicado al desaparecido José María Casasayas ("el hombre que resucitó hace 20 años, cuando estaban muertos, los estudios cervantistas"), y en el que participan también, en conferencias o mesas redondas, los profesores Carlos Alvar, Jorge Crespo, Begoña Rodríguez, Túa Blesa, Enric Bou, Antonio Blanch y Carlos Reis; y escritores como Carme Riera, Helia Correia, Almeida Faria y Helder Macedo.

La clausura, esta tarde en el Cervantes de Lisboa, correrá a cargo del ensayista portugués residente en Francia Eduardo Lourenço, que hablará del cambio de paradigma que supuso el personaje del Quijote en De la locura erasmiana a la locura quijotesca.

Y la inauguración quedó en manos del académico Claudio Guillén (París, 1924), que fascinó a estudiantes y eruditos con su texto El Quijote o la irresolución en la novela.

Guillén, que fue presentado por la vicepresidenta de la Sociedad Portuguesa de Hispanistas, Maria Idalina Resina, sostuvo antes de empezar su conferencia que: "España ha protegido muy mal a Cervantes este año, quizá porque su sentido del límite ya no se entiende". Y luego hizo su defensa, técnica pero apasionada a la vez, del "arte de la novela" que enseña el Quijote, "esa gran máquina sugeridora y problematizadora".

Ya en el prólogo, Cervantes propone al menos "seis maneras distintas de leer el Quijote", explicó Guillén, para quien la clave de la lectura cómica del libro es reduccionista. "Cervantes busca con energía y lucidez excepcionales llegar a todo tipo de lectores, a un público múltiple: el cómico, el grave, el prudente, el ingenioso, el alegre, el discreto, el simple, el melancólico".

Y logra llegar a todos "haciéndolos reír pero también riéndose de ellos", huyendo de sacar conclusiones, mostrando la enorme abundancia del mundo, evitando decir "la última palabra", mezclando historias, relatos, narraciones, diálogos, conversaciones y discusiones, utilizando diferentes niveles de escritura "superpuestos, simultáneos, paradójicos".

Guillén encuentra las claves de la novela en esa "pluralidad de perspectivas y sentidos", en su compleja "diversidad de hablas, lenguajes y voces", en su "incesante cadena de invenciones", en la enorme riqueza de sus diálogos.

"La novela muestra que las vidas fluyen independientemente de las palabras; que la forja de la vida siempre se realiza en el presente", afirmó. "Cervantes propone el pensar y el vivir a través del diálogo, sugiere la necesidad de que los sistemas de valores distintos coexistan en paz. El Quijote es una novela contra el pensamiento único, por la variedad de los valores, por la inteligencia de la diversidad, por la amistad y la aceptación del otro".

"¿Qué pensaba Cervantes? Es impertinente preguntarlo. El novelista es el más irresponsable de todos los escritores. Pero su novela es un gran diálogo, franco y totalizador, que supone una considerable apertura y también una persistente inconclusión".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de octubre de 2005