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Reportaje:

Kirchner tensa la cuerda con Suez

El abandono de Argentina por la empresa francesa provoca un agrio debate entre los dos países

En un nuevo capítulo de las cada vez más tensas relaciones comerciales entre Francia y Argentina (y fiel a su estilo de no dejar pasar ninguna oportunidad para contestar las críticas), el presidente argentino, Néstor Kirchner, arremetió durante un mitin contra el embajador francés en la capital argentina, Francis Lott, por las críticas que éste había realizado al Gobierno argentino tras la salida del Grupo Suez del país. Un proceso que todavía presenta numerosas dificultades.

"Es una vergüenza", destacó Kirchner de las declaraciones de Lott, quien le había calificado durante una charla informal de "populista" y "un poco sesentayochista", a la vez que hacía una vaga referencia a que "a menudo las empresas extranjeras son ahorcadas por los Gobiernos".

Tras esta declaración, Lott fue llamado al Palacio de San Martín, sede del Ministerio de Exteriores argentino, a rendir explicaciones sobre sus palabras. Según el ministro argentino de Exteriores, Rafael Bielsa, el embajador francés "pidió disculpas". Pero desde Francia no se profirió disculpa alguna. Un comunicado de la Embajada señaló que Lott "no ha cuestionado al presidente Kirchner en su intervención ni ha fustigado la gestión del Gobierno. Algunas expresiones sacadas de su contexto no reflejan las intenciones del embajador". Cuando el incidente parecía terminado, Kirchner volvió sobre él y, tras calificar de "vergüenza" las palabras de Lott, advirtió de que "el señor embajador sepa que este país tiene una bandera y un Gobierno que no especula con los intereses de su pueblo".

El incidente se produce semanas después de que Suez, socio mayoritario de Aguas Argentinas, anunciara su salida del país en lo que ha supuesto una fuerte contrariedad para el Gobierno de Kirchner, quien presentaba los acuerdos alcanzados con otras empresas extranjeras, mayoritariamente españolas, como un logro en la implantación de una imagen de estabilidad económica argentina en el exterior.

La salida de Suez todavía puede ser fuente de más quebraderos de cabeza. Suez asegura que el plazo legal para marcharse acaba en febrero, es decir, en pleno verano austral y a las puertas de la fuerte subida de demanda de agua que se produce en marzo con el regreso de las vacaciones. Además, el Estado todavía no ha nombrado al responsable que reciba los listados con el inventario de la empresa y las incidencias del servicio.

Suez no tiene intención de hacer más inversiones de aquí a su marcha, lo que puede afectar al mantenimiento de la red, y además tiene previsto ampliar la demanda interpuesta contra el Estado argentino. Por si fuera poco, los trabajadores poseen un 10% de las acciones de la empresa y exigen una recompra antes de que ésta sea liquidada.

Pero la tensión comercial ya ha tenido otros picos. El pasado enero, durante una visita de Néstor Kirchner a Francia, el mandatario argentino mantuvo una agria discusión en público con representantes del empresariado francés, quienes se quejaron del trato dispensado a las empresas por el Gobierno argentino.

El pasado septiembre, con la crisis de Suez encima, la Administración argentina trató de arreglar un encuentro entre Kirchner y el presidente francés, Jacques Chirac, ambos presentes en Nueva York con motivo de la celebración de la Asamblea General de Naciones Unidas. Al final no hubo entrevista y todo se limitó a un apretón de manos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de octubre de 2005