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Setenta artistas recrean 'El infierno de lo bello'

Salamanca acoge una exposición sobre la permanencia del barroco y el neobarroco

La exposición Barrocos y neobarrocos. El infierno de lo bello, que ayer inauguró el rey Juan Carlos en Salamanca, plantea la recuperación de una categoría estética, la huella del barroco que se ha ido reiterando a lo largo de diferentes épocas, y que actualmente mantiene su permanencia. La selección de obras en diferentes formatos corresponde a 70 artistas de los cinco continentes, que se muestran en tres espacios diferentes.

El autor del proyecto y comisario general de la muestra, Javier Panera, ha señalado que la concepción de la propuesta pretende "perturbar todos los sentidos". La idea surgió ante la celebración del 250º aniversario de la plaza Mayor de Salamanca. Al tratarse de una obra barroca, se buscó "hacer una relectura contemporánea de la estética barroca". En ese sentido, Panera precisa que el barroco se aborda "no tanto como un momento histórico, sino como una categoría estética que aparece en diversos momentos de la historia". De acuerdo con esa categoría estética -"que habla siempre de distorsión, de potencia visual, de dramatismo, de teatralidad..."- puede ser tan barroco el Laocoonte griego como el monstruo de Alien, "o tan barroco puede ser un retablo como un videoclip", añade Panera, que también apunta que "el carnaval de Río de Janeiro o el Love Parade de Berlín son dos de las manifestaciones neobarrocas más fascinantes de nuestro tiempo".

En función de esas premisas, para el proyecto expositivo en una ciudad neobarroca como Salamanca, se han seleccionado trabajos que en su mayoría destacan por su carácter escenográfico y su tendencia a la combinación de diferentes técnicas y soportes con el fin de alcanzar un fuerte impacto visual. Por ello, el comisario ha añadido que las obras que se muestran "sobresalen por su carácter teatral, por su carácter perturbador de los sentidos" desde los diferentes soportes, como pintura, escultura, instalaciones, vídeo o cine.

Tres espacios

El rey Juan Carlos visitó, acompañado por el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, las piezas de 53 autores expuestas en el centro de arte contemporáneo Domus Artium-2002 (DA2), donde permanecerán hasta el día 8 de enero de 2006. Además, en las salas de la Torre de Abrantes se mostrarán obras de otros 14 artistas a partir de mañana, día 5, hasta el día 18 de diciembre. La sala de Santo Domingo se dedica monográficamente a las instalaciones de Jan Fabre, desde el día 5 hasta el día 11 de diciembre. La propuesta sobre barrocos y neobarrocos se puede consultar en la página web del DA2 (da2@ciudaddecultura.org).

El acercamiento al barroco a través de las piezas que se muestran lo ha enmarcado Javier Panera desde tres puntos de vista complementarios. Por un lado, autores cuyas obras citan literalmente el barroco histórico y lo reinterpretan desde el presente, con la deconstrucción a través de la estética contemporánea. Es el caso de las aportaciones de Philippe Bradshaw, Elena del Rivero, Lars Nilson o Eve Sussman. En el segundo punto de vista se han buscado piezas que, desde un criterio formalista, se podrían considerar barrocas por sus códigos estéticos: el dominio de la ornamentación, la tendencia al exceso, a lo dionisíaco, al travestismo, a lo grotesco. En ese apartado encajan obras de Mathew Barney, Erwin Olaf, Fabian Marcaccio y Assume Vivid Astro Focus. Por último, un punto de vista que toma obras que se consideran conceptualmente barrocas, como ocurre con Jake ad Dinos Chapman, Berlinde de Bruyckere o las escenografías de Jan Fabre, Judith Barry y Juan Muñoz, así como la obra de Julián Rosefeldt.

Además del catálogo general con una ficha de cada artista que se distribuye gratuitamente, también se va a editar un libro de referencia con 400 páginas con textos de una veintena de especialistas españoles y extranjeros, y una tercera publicación, además de textos teóricos, incluirá también imágenes de todas las obras que conforman la exposición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de octubre de 2005