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La pobreza crece en EE UU, sobre todo entre los blancos

En Estados Unidos, el país más rico del planeta, 37 millones de personas son pobres y 45 millones no tienen seguro médico. Es decir, el 12,7% de los 297 millones de habitantes de ese país viven por debajo del umbral de pobreza, según las cifras de 2004 publicadas ayer por la Oficina del Censo de EE UU. De ellas también se desprende que el número de pobres ha aumentado progresivamente en los últimos cuatro años y que, a pesar de la creación de 2,2 millones de puestos de trabajo en 2004, hay 1,1 millones de personas más que en 2003 que no ganan lo suficiente para vivir.

El incremento se debe principalmente al aumento de la pobreza entre los blancos no hispanos, que afecta al 8,6% de ellos, frente al 8,2% del año anterior. Los afroamericanos continúan en el primer puesto como grupo más pobre, seguidos por los hispanos, mientras que los asiáticos siguen siendo la minoría que mejor vive y la única cuyo índice de pobreza ha disminuido en casi un 2%.

El sistema para medir el nivel de pobreza en EE UU varía en función del número de miembros de una familia. Un matrimonio con dos hijos es considerado pobre si gana menos de 19.157 dólares (15.674 euros) al año. Si se trata de una pareja, la cifra baja hasta los 12.649, y en el caso de solteros o mayores de 65 años, se reduce hasta los 9.060 dólares.

Diferentes costes de vida

Sin embargo, en un país de 51 Estados e infinitas diferencias, no se hacen distinciones entre grandes urbes o centros rurales, ni entre los diferentes costes de vida entre Estados, lo que ha motivado que diversos organismos acusen a la Oficina del Censo de EE UU de ofrecer estadísticas erróneas que no se corresponden con una realidad mucho más cruda.

El próximo jueves, el Instituto de Política Económica tiene previsto publicar un informe en el que se afirma que pese a que el censo considera como ingresos "medios" 44.389 dólares anuales, la vida es muy diferente para una familia de Washington DC, cuya media para vivir está en los 47.460 dólares que para una de Fayetteville, en Arkansas, que sólo precisa de 24.096 dólares. Esa diferencia se refleja de forma negativa en las ayudas del Estado, que a veces no cubren a los pobres de las ciudades con niveles de vida más caros porque se considera que sus ganancias son suficientes respecto a la media nacional.

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"Las cifras del censo son un absoluto desastre", aseguraba el lunes en The Washington Post el economista Robert T. Michaels, que presidió el panel de la Academia Nacional de Ciencias hace una década para intentar optimizar esos datos. Durante los últimos 20 años, las críticas han impulsado a la Oficina del Censo a ofrecer fórmulas alternativas de análisis, pero ninguna Administración se ha atrevido a realizar un cambio oficial, como reconocía el lunes en The Washington Post Scott Malburn, de la Oficina de Presupuestos: "Todavía tiene que surgir un consenso en el ámbito científico y político" .

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