Los iraquíes prometen una Constitución en el plazo previsto

Los líderes iraquíes acordaron el domingo, bajo una intensa presión estadounidense, terminar de redactar la nueva Constitución del país el 15 de agosto, abriendo la posibilidad de dejar sin resolver algunos de los desacuerdos más fuertes acerca del futuro del Estado iraquí. Los 71 miembros del comité encargado de elaborar el documento rechazaron la propuesta de retrasar seis meses la entrega del texto, una prórroga que muchos consideraban imprescindible para superar las enormes diferencias que separan a chiíes, suníes y kurdos, relativas a los derechos de la mujer, el papel que tendrá el islam y la organización territorial de la República. Aferrarse al plazo del 15 de agosto, hecho que han favorecido los estadounidenses, trae consigo el riesgo de que muchas de estas divergencias queden enconadas. "La decisión ha sido tomada, y no habrá más prórrogas", afirmó Saleh Mutlak, miembro suní del comité constitucional. "Si empleáramos seis meses más, no se cambiaría casi nada. Lo que necesitamos es una actitud más positiva por parte de todos los líderes para llegar a un acuerdo juntos".

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Continuar con el proceso político es de crucial importancia para que el Pentágono pueda cumplir con su deseo de comenzar a retirar una parte importante de los soldados que mantiene en la zona a partir de la próxima primavera. Si todos los plazos previstos se cumplen, en diciembre se celebrarán los comicios para elegir un nuevo Gobierno que, según argumentó la diplomacia estadounidense, tendrá una mayor capacidad para resolver los puntos más polémicos de la Constitución y para luchar contra la insurgencia. Estados Unidos argumentó que incluir aspectos más extremistas en la redacción de la Constitución podría sentar las bases para una guerra civil en el país árabe. "Hacemos hincapié en el valor de un documento esquemático, sin más detalles sobre todos estos asuntos", afirmó un alto oficial de la Administración de Bush.

Estrategia estadounidense

Los esfuerzos de los diplomáticos norteamericanos fueron evidentes el domingo por la tarde, cuando el presidente iraquí, Yalal Talabani, y el embajador de Estados Unidos, Zalmay Khalilzad, anunciaron en una rueda de prensa conjunta que se respetaría el plazo inicial, que expira dentro de dos semanas.

La estrategia de influencia estadounidense, sin embargo, podría estar perdiendo fuerza entre los líderes iraquíes que, como Mahmud Othman, miembro kurdo de la Asamblea Nacional, cree que "los americanos son los únicos que tienen prisa".

El proceso constitucional se vio nuevamente ensombrecido ayer tras ser encontrados en un barrio del suroeste de Bagdad los cadáveres de 20 personas, algunas con signos de tortura, que habían sido disparadas o decapitadas, según informó la agencia Reuters.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 01 de agosto de 2005.

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