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Reportaje:

El peligro latente de las 'vacas locas'

Los expertos recuerdan que es posible la aparición de nuevos enfermos hasta 2010

El fallecimiento el 10 de julio de una mujer por el mal de las vacas locas ha confirmado lo que los expertos esperaban desde que se declaró la crisis en 2000. España es el cuarto país de la UE en número de animales infectados, por lo que los especialistas -y las autoridades- esperaban que se hubiera producido alguna transmisión a humanos. Con el fallecimiento de la mujer madrileña se abre un periodo de vigilancia especial, pero el peligro viene de las posibles infecciones que se hayan producido antes de 2000. La carne de ahora es segura, coinciden los expertos, pero no la anterior. El periodo de incubación de la enfermedad es de 10 años, así que quedan cinco para considerar que ha pasado el peligro.

No se puede saber si el caso de la mujer madrileña de 26 años que murió el 10 de julio como consecuencia de la nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (la versión en humanos del llamado mal de las vacas locas) va a ser el único. La causa es que los controles intensivos de los animales enfermos se instauraron en 2000, y el periodo que tarda la enfermedad en manifestarse puede llegar a los 10 años. Quedan, entonces, cinco años en los que es posible que aparezca algún nuevo caso.

Ésa es la opinión de Juan José Badiola, director del Laboratorio Nacional de Referencia de Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (el nombre técnico de la enfermedad). Según lleva tiempo advirtiendo Badiola, es "probable" que aparezcan más enfermos. "No se puede descartar que aparezca algún caso más", insistió ayer a Efe. "Aún no se puede hablar de riesgo cero, pero sí riesgo mínimo", añadió Badiola.

España tiene los controles alimentarios "más exhaustivos" de la UE, afirma Salgado

La desconfianza de este experto se debe a que España es uno de los países donde se han detectado más vacas con encefalopatía espongiforme bovina (EEB), la enfermedad causada por los priones. Éstos son un tipo de proteínas capaces de transmitir la enfermedad al hacer que otras proteínas del cerebro se plieguen de una manera errónea. Los priones dañinos no pueden ser metabolizados, y se acumulan en el cerebro, causando la muerte del enfermo en un periodo de entre seis meses y un año.

En lo que va de año, se han detectado en España 52 casos de vacas locas, según el registro oficial de la enfermedad en animales (www.eeb.es). En este recuento no figuran otros dos animales sacrificados ayer en Vitoria. En su mayoría se trata de animales mayores, ya que la alimentación con piensos animales se prohibió en toda la UE en 2001. Desde que se puso en marcha el sistema de vigilancia europeo, en España se han registrado 567 casos de encefalopatía animal.

Según los últimos datos cerrados (julio de 2004), desde 1995 se han detectado en la UE 41.277 animales enfermos. La mayoría (37.007) corresponden al Reino Unido, donde los expertos sitúan el origen de la enfermedad. A continuación figuran Francia (921), Portugal (896) y España (464). No tenía ningún sentido pensar que si en el Reino Unido se han producido 307 enfermos (157 fallecidos), en Francia 13 (9 muertes) y en Portugal hay un caso dudoso, España estuviera inmune, insisten los expertos.

A eso se refirió el viernes el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, cuando al anunciar el fallecimiento de la mujer dijo que "por desgracia", España estaba "dentro de la estadística".

También la ministra de Sanidad, Elena Salgado, apuntó que no se trataba de una sorpresa: "No era difícil de prever desde que se supo de la existencia de la enfermedad en el Reino Unido", dijo el viernes.

A pesar de ello, autoridades y expertos coinciden en que no hay motivo de alarma sobre el consumo de carne actualmente. "Los controles son exhaustivos", dijo Salgado. En España, se analizan todos los animales mayores de 24 meses, cuando en la UE estos controles son obligatorios a partir de los 30 meses. Esto se realiza así porque se ha demostrado que los priones se acumulan, y que por lo tanto las reses de más edad son las que más riesgo suponen de transmitir la enfermedad.

Este factor juega a favor de que en España la enfermedad pueda tener menor repercusión que fuera: no existe tanta costumbre de comer carne de vaca adulta, y se prefiere la ternera. Tampoco es habitual la importación de productos precocinados con carne. En cambio el consumo de los llamados materiales específicos de riesgo (sistema nervioso central, tuétano de los huesos, cerebro, bazo, aparato digestivo), sí que era común. Estos productos están ahora prohibidos.

Además, como recordó Salgado, en España se exige una doble certificación de los animales en el matadero. Este control fue cuestionado por algunas organizaciones de agricultores, que pidieron a la ex directora de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, María Neira, que lo eliminara (la semana pasada Neira dejó su puesto, que fue ocupado por Félix Lobo).

"En la aparición de nuevos casos de la variante de Creutzfeldt-Jakob, el tiempo juega a nuestro favor", declaró ayer un epidemiólogo que prefiere mantener el anonimato. "La barrera está en 2010. Pero todo el que haya comido mucha carne de vaca antes de 2000, y si el animal era viejo, ha podido estar expuesto a los priones. Esto no quiere decir que todos vayan a tener la enfermedad ni muchísimo menos. Hay muchos otros factores, como la cantidad o la predisposición genética, para que se desarrolle la encefalopatía. Tampoco se ha demostrado que la leche la transmita, y las transfusiones de sangre o sus derivados hace años que son seguras", insistió.

El límite de seguridad, pues, está en el 2010.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de julio de 2005