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Zapatero apadrina en Pekín la venta de 20 Airbus y una inversión de Telefónica

El presidente del Gobierno apoya el levantamiento del embargo de venta de armas a China

La venta de 20 aviones Airbus A 330, por un valor total de 3.100 millones de euros, y la ya anunciada inversión de 300 millones de dólares (249 millones de euros) por Telefónica en una de las cuatro operadoras chinas son los resultados más destacados de la visita a Pekín iniciada ayer por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien presidió la firma de éstos y otros acuerdos junto al primer ministro chino, Wen Jibao. Al iniciar su visita a la gran potencia oriental, Zapatero no escatimó elogios ni apoyos a un país que, dijo, "está llamando a las puertas del liderazgo mundial".

"España es un país que quiere una gran amistad con China, que admira a China, a la China moderna, que se está convirtiendo en una gran potencia", dijo al comienzo de su entrevista con Wen el presidente, que destacó cómo ha querido viajar a este país cuanto antes, a diferencia de sus predecesores, que "tardaron en venir".

En el Palacio del Pueblo, Wen le pidió a Zapatero apoyo en dos cosas: para que la UE levante el embargo armamentista que impuso a China tras los sucesos de Tiananmen, en 1989, y para que homologue el calificativo "de mercado" a la economía china.

Fueron afirmativas en ambos casos las respuestas del presidente, que expresaba su "esperanza" de que ambas cosas ocurran pronto en un suplemento especial de cuatro páginas publicado ayer por el China Daily, diario oficial en lengua inglesa, acerca de esta visita.

Wen prometió a Zapatero que no se iría de Pekín sin resultados, y éstos se concretaron en cuanto concluyó la reunión, de algo menos de una hora, y se pasó a la firma de acuerdos. Muchos de ellos son entre empresas, lo que no excluye que requieran un importante patrocinio político, dada la gran presencia estatal que aún registra la economía china.

El acuerdo de Airbus, por ejemplo, fue firmado por el presidente internacional de ese grupo, Gustav Hubert, pero la parte compradora, Air China, es propiedad del Estado. El consorcio Airbus, participado por Reino Unido, Francia, Alemania y España, compendia también grandes intereses de los Estados que lo integran y le han otorgado un fuerte apoyo diplomático en su pelea comercial con la estadounidense Boeing.

Zapatero, que representaba en este caso a un país que tiene algo menos del 5% en el grupo europeo, puso a Airbus como ejemplo de lo que se puede lograr cuando no hay enfrentamientos nacionalistas. También destacó como modélica para el desarrollo chino la pericia que los españoles han logrado en los últimos 30 años en la tecnología de la fibra de carbono y su aplicación a la aeronáutica.

El presidente dijo esto al inaugurar el Centro de Ingeniería de Airbus en China, que tendrá 50 ingenieros a finales de año y 200 para 2008, bajo la dirección de un español: José Catalunya-Casanova. La firma de la venta de los 20 aviones en presencia de Zapatero tiene una significación política, ya que otras compraventas similares se cerraron durante visitas recientes del presidente francés, Jacques Chirac, y del canciller alemán, Gerhard Schröder.

Desde el punto de vista estrictamente económico, es sin embargo más importante para España el acuerdo de inversión que firmó en el mismo acto el presidente de Telefónica, César Alierta, con China Network Group Corporation, que, con unos 80 millones de clientes, controla el 16% del mercado chino. Esta empresa es también propiedad estatal en un 70%, mientras que el 30% restante cotiza en Bolsa. Los 300 millones de dólares desembolsados permitirán a Telefónica hacerse con el 3% de la empresa china y una opción por un 2% adicional, que la empresa española piensa realizar más adelante.

José Manuel Entrecanales, en representación de Acciona, firmó un compromiso para el suministro de turbinas de viento y plantas desalinizadoras a la Corporación China de Ciencias y Tecnología Espacial. Balfour cerró con el Ministerio de Ferrocarriles chino un acuerdo para electrificar la red, por 80 millones de euros.

En la esfera estrictamente pública, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, concluyó el memorando que activará los 500 millones puestos a disposición para proyectos empresariales en Plan China, y la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, firmó sendos acuerdos de cooperación para la prevención sismológica y en aviación civil. Moratinos culminó también los trámites para la apertura de un Instituto Cervantes en Pekín, que han tenido que superar dificultades, porque las autoridades controlan con lupa la cultura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de julio de 2005