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Rodolfo Martínez lleva a Holmes a la Guerra Civil

Sherlock Holmes, el detective de Baker Street, se pasea por España durante la Guerra Civil y arranca de las manos de Franco un libro secreto de malignas propiedades en la última novela del asturiano Rodolfo Martínez (Candás, 1965), uno de los grandes nombres de la literatura fantástica española. Sherlock Holmes y las huellas del poeta (Bibliópolis, 2005) es el título de la nueva obra del autor, ganador del último Premio Minotauro con Los sicarios de cielo y que ya hizo disfrutar de lo lindo a los amantes de los pastiches holmesianos con Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos.

Lo del libro maldito y el poeta del título remiten inequívocamente al fabuloso grimorio Necronomicón y su supuesto autor, el árabe loco Abdul Alhazred, inventados ambos por Howard Philip Lovecraft. "En la novela hago viajar a Holmes a España con el objeto de buscar una copia de ese libro e impedir que se hagan con ella los nacionales", explica Martínez. "La peripecia de Holmes empieza en Burgos, sigue en Madrid y pasa a Toledo, en cuyo Alcázar está escondido el ejemplar del Necronomicón -Lovecraft escribió que en la Escuela de Traductores se hizo una copia-". En la lógica de la novela, la carrera por conseguir el Necronomicón y sus poderes aberrantes es lo que hace que Franco deje la marcha hacia Madrid para acudir en defensa del sitiado Alcázar.

¿No es muy mayor Holmes para llevarlo a la Guerra Civil? "En esa época, según el canon, tendría unos ochenta y pico tacos, pero la dieta a base de jalea real hace maravillas", responde el autor. "Atendiéndonos a la biografía oficial de W. S. Baring Gould [Sherlock Holmes de Baker Street, Valdemar, 1999], Holmes no murió hasta 1957, cuando contaba 103 años de edad".

Martínez ha disfrutado ambientando el relato en la Guerra Civil. Además, ha encontrado un personaje que cita Paul Preston en su biografía de Franco, lord Philimore, enviado como embajador oficioso ante el general en 1938 y "¡resulta que Conan Doyle también menciona a un personaje con el mismo nombre!". En la novela, Holmes viaja disfrazado en el séquito del diplomático. En un flash back, el escritor pone a Holmes en Providence en 1937 junto al lecho de muerte de Lovecraft. En la novela también aparecen Rick Blaine (el de Casablanca) y Robert Capa. Martínez quiere ahora escribir otra novela en la que Holmes visite el Far West, del que es un gran seguidor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de julio de 2005