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Zaplana y el jefe de gabinete de Rajoy se enfrentan por el voto sobre las bodas gays

El Congreso de los Diputados aprobará hoy los enlaces entre personas del mismo sexo

El Congreso de los Diputados aprobará hoy previsiblemente la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. Y es muy improbable que ningún diputado del PP rompa esta vez la disciplina de voto. Ahora bien, ayer se produjo una insólita disputa en una reunión del Grupo Popular para discutir este asunto entre dos dirigentes de primera línea del partido: Eduardo Zaplana, portavoz en el Congreso, y Francisco Villar, jefe de gabinete de Mariano Rajoy. Villar defendió, junto con Celia Villalobos y José María Lassalle, la libertad de voto. Hubo una avalancha para pedir disciplina.

Hay tres cosas muy inhabituales en el PP. Que los cargos de confianza del máximo líder del partido expresen en reuniones internas su opinión, pues se supone que es idéntica a la de su jefe. Cuando Carlos Aragonés, que fue jefe de gabinete de José María Aznar, expresó una opinión en la campaña del 14-M hubo un terremoto interno en el PP: se interpretó que Aznar mandaba mensajes contra Rajoy. La segunda es que haya divergencias públicas en esas reuniones internas. La tercera, que éstas sean entre los principales dirigentes.

Ayer ocurrieron las tres cosas. Eduardo Zaplana, portavoz en el Congreso, aprovechó la reunión del Grupo Parlamentario de cierre del periodo de sesiones para pedir la opinión de los diputados sobre la ley que se aprobará mañana sobre el matrimonio homosexual. Según diputados del PP, fueron goteando las intervenciones para defender la posición oficial del partido, tal como quedó en el programa electoral y, sobre todo, en una proposición de ley que elaboró Soraya Sáenz de Santamaría, quizá la persona de más confianza de Rajoy. Esa posición oficial consiste en defender una ley de parejas que no se llame matrimonio, pero que tenga los mismos derechos que éste, salvo la adopción de niños.

Hubo tres intervenciones discrepantes. La más previsible fue la de Celia Villalobos, que ya votó en contra de su grupo cuando el proyecto de ley pasó por el Congreso y fue multada por ello. Villalobos defendió que el PP debe viajar al centro y que la sociedad española está a favor de los matrimonios homosexuales. Hubo varias intervenciones contra Villalobos, que tiene algunas diferencias conocidas con distintos miembros de su grupo.

La segunda intervención discrepante con la línea oficial corrió a cargo de José María Lassalle, diputado por Cantabria y una de las personas que elabora habitualmente los discursos que pronuncia Mariano Rajoy. Lassalle, según compañeros de su grupo, se definió como liberal y laico, y dijo que le disgustaban las posiciones del PP dictadas por la Iglesia católica. Este diputado reveló que, en la anterior votación de este proyecto de ley, se ausentó, se lo comunicó a Zaplana, pero que, pese a ello, también fue multado como Villalobos.

Volvieron las intervenciones a favor de la disciplina cuando pidió la palabra Francisco Villar, jefe de gabinete de Rajoy y persona de su máxima confianza desde hace años. Villar, según fuentes del PP, defendió la libertad de voto. Un diputado oyó entonces que Zaplana murmuraba: "Pues yo tuve que ir a la manifestación porque me lo dijo Rajoy, y estaba en Alicante". Como hubo un murmullo, Villar preguntó si podía decir algo o no. Y Zaplana le replicó que hiciera lo que quisiera. Según las mismas fuentes, el jefe de gabinete de Rajoy contó que otras veces ha habido libertad de voto, como en la aprobación de la ley de células madre, y se alineó con Villalobos en que el PP debe intentar tener posiciones de centro.

Zaplana, según asistentes a la reunión, mostró su sorpresa porque fuera precisamente el jefe de gabinete de Rajoy quien mantuviera una posición contraria a la línea oficial del presidente del partido. Villar replicó que eso le parecía una "impertinencia" porque él hablaba como diputado por Madrid y no por su cargo.

Tanto Zaplana como Villar evitaron ayer contar su versión de la disputa pero fuentes de su entorno restaron relevancia a la disputa y expresaron su confianza en que hoy se mantenga la disciplina de voto.

En todo caso, la ratificación de la ley está hoy asegurada si los grupos parlamentarios mantienen el voto que dieron al proyecto antes de enviarlo al Senado. La norma modifica el Código Civil y concede los mismos derechos y deberes a las parejas gays y lesbianas que a las heterosexuales. La norma permitirá que los homosexuales casados adopten conjuntamente, algo que ya pueden hacer las parejas de hecho heterosexuales, y los gays y lesbianas de manera individual.

El proyecto de ley vuelve al Congreso igual que salió de él. La aprobación en el Senado de un veto presentado por un representante de CiU, Jordi Casas, impidió que se incluyera ninguna enmienda al proyecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de junio de 2005