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El neurólogo Antonio Damasio gana el Príncipe de Asturias

El jurado premia sus estudios sobre la emoción y el raciocinio

El neurólogo portugués afincado en EE UU Antonio Damasio (Lisboa, 1944), autor de contribuciones esenciales sobre las áreas cerebrales involucradas en la conducta y en la toma de decisiones -en particular en los procesos de emoción y elaboración de sentimientos, pero también en la memoria y el lenguaje- obtuvo ayer el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

El jurado también destacó que sus aportaciones están contribuyendo a luchar contra el Parkinson y el Alzheimer. El galardón, dotado con 50.000 euros y una escultura de Joan Miró, lo recibirá en octubre en Oviedo de manos del príncipe de Asturias.

Antonio Damasio, de 59 años, que en la actualidad es director del Departamento de Neurología de la Universidad de Iowa y profesor del Instituto Salk de California, es el primer científico portugués que obtiene este premio. Su candidatura, propuesta por el neurocientífico y miembro del jurado Francisco Mora y apoyada por la Sociedad Española de Neurología, compitió en la final con la del físico español Juan Ignacio Cirac y la conjunta de los biólogos Peter Lawrence (Reino Unido) y Ginés Morata (España).

Según Mora, "la trascendencia del trabajo de Damasio reside en la demostración de que las áreas emocionales del cerebro participan en la conducta humana. En la toma de decisiones opera inicialmente la emoción. Después, cuando se tiene esa primera impronta emocional, actúa el razonamiento matizando cuál es la mejor opción".

"Las personas que tienen lesiones en esas áreas cerebrales emocionales, a pesar de tener un gran poder de razonamiento y de ser muy inteligentes, se conducen muy mal en la vida y fracasan en las relaciones personales, en el trabajo y en la familia, porque su cerebro no recibe el estímulo emocional que nos hace adoptar esa primera opción hacia la decisión correcta que hay que tomar", explica Mora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de junio de 2005