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El Tribunal Supremo israelí certifica la legalidad de la retirada de Gaza

Los colonos exigían la anulación de la ley que acaba con los asentamientos en la franja

El Tribunal Supremo de Israel dictó ayer una sentencia por la que se establece que la retirada israelí de la franja de Gaza y el consiguiente desmantelamiento de sus 21 asentamientos, además de otros cuatro de Cisjordania, es legal. Con esta resolución, los magistrados desestiman la demanda planteada por centenares de colonos que reclamaban la anulación de la ley aprobada en junio por el Gobierno israelí. En ella se establece el Plan de Desconexión de Gaza y el fin de una ocupación que empezó hace 38 años y cuyo fin se anuncia para el 15 de agosto.

La sentencia, aprobada por 10 de los 11 jueces que componen el alto tribunal, rechaza tajantemente las reclamaciones de los colonos. En ella se afirma que las leyes y reglamentos invocados por los demandantes para solicitar la anulación del Plan de Desconexión no pueden, desde un punto jurídico, aplicarse sobre los territorios de Cisjordania y Gaza, por que estas zonas no forman parte del Estado de Israel, ya que son territorios ocupados tras la guerra de los Seis Días de junio de 1967.

El fallo supone un revés para las posiciones políticas defendidas por los colonos y la extrema derecha nacionalista israelí. Éstos consideran los territorios de Cisjordania -para ellos, las regiones bíblicas de Judea y Samaria- y Gaza parte integral de la Tierra Prometida al pueblo judío en las Sagradas Escrituras y, por tanto, con el derecho e incluso la obligación de ocuparla y colonizarla.

Un único juez del Supremo, Edmond Levy, se opuso ayer a la resolución por razones religiosas-políticas, por lo que añadió un voto particular al fallo. El magistrado, consciente de la trascendencia histórica de la sentencia, dejó escrito que al legitimar este Plan de Desconexión se "pone en duda el derecho del pueblo judío a establecerse en zonas del país acerca de las cuales existe amplio consenso y hará que Israel renuncie a su soberanía" en cualquier acuerdo futuro que pueda firmarse con los palestinos.

El fallo del Supremo supone la eliminación del último obstáculo legal que impedía que el primer ministro, Ariel Sharon, pudiera poner en marcha el plan de retirada de la franja de Gaza, un proyecto controvertido incluso entre los palestinos, que deberá empezar a materializarse a partir del próximo 15 de agosto, según el calendario oficialmente establecido y que supondrá el desalojo de 8.000 colonos de sus asentamientos.

Los magistrados, sin embargo, en un intento de apaciguar los ánimos de los colonos radicales, aceptan en el fallo determinadas modificaciones técnicas de la ley, que permitirán a los judíos asentados en Gaza incrementar las suculentas indemnizaciones, que hasta ayer eran de entre 100.000 y 400.000 dólares por familia, dependiendo del número de miembros y de la antigüedad. El fallo, por ejemplo, establece el derecho de los menores de 21 años a recibir compensaciones económicas, que les eran negadas en la ley.

La resolución ha provocado las críticas de la derecha israelí, especialmente de la comunidad colona, que acusa a los magistrados de apoyar descaradamente la política "izquierdista" de Sharon, con absoluto desprecio de la opinión pública y de los afectados. Los primeros en reaccionar en este sentido son los 8.000 colonos de los asentamientos de Ghus Katif en Gaza, que han calificado el fallo de "desgraciado" y "discriminatorio" y anuncian que ello no hará más que crispar los ánimos y "reforzar la lucha sobre el terreno" para intentar conseguir la paralización del proyecto.

Golpe moral

La decisión del Supremo ha supuesto un golpe moral de gran importancia al movimiento colono, en un momento en el que su causa había empezado a sumar adeptos, según se demuestra en las últimas encuestas: sólo un 48% de la población está a favor de la retirada de la franja de Gaza, lo que supone 14 puntos menos que los que tenía el proyecto el pasado febrero, en el que el 62% de los ciudadanos apoyaban incondicionalmente la retirada.

El descalabro jurídico de los colonos tras conocerse el fallo se ha visto agravado con las declaraciones de un ex jefe rabino, Mordejai Eliyahu, quien llamó ayer por televisión a los soldados para que cuando llegue el momento de desalojar a los colonos obedezcan las órdenes de sus superiores. El rabino, sin embargo, recomendó a los colonos utilizar la "resistencia pasiva" cuando la policía y el Ejército traten de expulsarles de sus casas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de junio de 2005