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Entrevista:JULIA NAVARRO | Escritora | 64ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID

"Un 'best seller' lo hacen el autor, el editor, el librero y el lector"

Contempla distante su éxito, "como un regalo", dice Julia Navarro (Madrid, 1953), periodista y ahora autora de best sellers como La hermandad de la Sábana Santa (700.000 ejemplares vendidos) y recientemente La biblia de barro (casi 200.000) (Plaza y Janés). Ya había publicado libros de crónica política, pero su arranque por la intriga vino de la casualidad y las ganas de divertirse. "Fue un día de esos tontos que estás con siete periódicos en la playa y ya te los has leído todos menos las necrológicas...". Y ahí estaba la clave. Su hijo le pidió más tiempo para jugar y el aburrimiento y las posturas incómodas le condujeron directamente hacia la lectura de un obituario. Decía: "Walter McCrone, el gran experto en la Sábana Santa de Turín". "Yo ni sabía quién era, pero cuando acabé de leerlo, se me ocurrió la novela". El éxito fue casi inmediato en España; ahora ya está en las listas de Italia y Alemania y va a publicarse antes de 2005 en 18 países más.

"La biblia de barro' es un libro antibelicista y comprometido con la condición humana"

"De 'El código Da Vinci' me gustaron 100 páginas. Del resto pienso: ¡Qué suerte ha tenido!"

Pregunta. Lo productivo que puede ser el aburrimiento...

Respuesta. Y tanto. Yo soy hiperactiva, no paro de hacer cosas, pero creo que escribí La hermandad de la Sábana Santa porque estaba de vacaciones, con tiempo para leer todos los periódicos; si no, ni hubiese visto la noticia.

P. ¿Una señal? ¿Cuáles fueron los otros impulsos que le llevaron a meterse en intrigas?

R. Divertirme. Escribí la primera novela por diversión. Se me ocurrió hacerlo pero no sabía qué podía suceder. Tardé un año y medio. Soy muy disciplinada, cuando hago algo, lo hago, y escribía todos los días.

P. Aparte de aquella noticia, usted sentiría alguna atracción por la historia de la Sábana Santa.

R. No, nada. Había ido a Turín, de turismo, y ni me había acercado a verla. Tan sólo recuerdo alguna reproducción en una exposición de Las edades del hombre. Luego volví para mirar la ciudad con otros ojos y me documenté. Mis historias tienen que ser creíbles y así les ha parecido a algunos expertos. El libro me lo presentó en Turín Pier Luigi Baima Ballone, la mayor autoridad del Vaticano sobre la Sábana, y estaba encantado.

P. De manera que usted no manejaba la fórmula mágica del best seller, esa que nadie conoce con precisión.

R. ¿Yo? En absoluto. Un best seller no lo hace el autor sólo. Lo hacen los lectores, los libreros y el editor también. Por eso es muy importante estar en contacto con todos: que me invitan a un club de lectoras de Tomelloso, para allá que me voy, a Tomelloso.

P. Eso sería en el primer intento. Ahora, para La biblia de barro, ya tendría la fórmula.

R. Tampoco. La historia de cómo hice La biblia de barro es tan poco glamourosa como la otra. Yo ya había empezado a hacerla cuatro meses antes de que se publicara la primera, cuando no sabía que fuera a ser un éxito.

P. Su segunda novela es muy dinámica, parece una línea aérea que te lleva de Roma a Sevilla y de Nueva York a Bagdad.

R. Sí, pero tiene personajes con conflictos reales, una historia, una trama y preguntas sin resolver que es lo que me interesa aparte de un sentido trascendente de la existencia, como plantean los autores que admiro. Yo no me llevaría un libro de Tom Clancy a la playa, pero sí a John Le Carré.

P. Dentro de esas preguntas sin resolver usted plantea que creemos en leyes de barro y en dioses de barro.

R. Cierto, pero aunque yo no soy religiosa tengo un sentido trascendente de la vida, cosas a las que no encuentro respuesta, preguntas que haces mirando al cielo y que están en mis libros. La biblia de barro también es un libro antibelicista y comprometido con la condición humana.

P. Preguntas que puedes hacer, por ejemplo, cuando ves que Bush sale reelegido y alzas la cabeza preguntando cómo es posible. ¿Ese tipo de interrogantes también?

R. También. Claro. ¡Dios mío! ¿qué hemos hecho? Pero lo de Bush ha sido, creo, más intervención mediática que divina. Hoy, en vez de dioses de barro nos enfrentamos a los dioses de pantalla plana y virtuales.

P. Virtuales como algunas de las conclusiones del PP sobre el 11-M. Ahora que estamos en el Congreso de los Diputados, informes como esos ¿le podrían inspirar una de sus novelas?

R. Va a ser que no. Esas cosas me hacen alejarme de la política española. Pero, ahora en serio. Nunca escribiría una trama sobre el 11-M, es demasiado doloroso para mí y me parecería una falta de respeto.

P. Por cierto, hace unos meses decía desconocer El código Da Vinci. ¿Lo ha leído ya?

R. Sí, me lo regaló una amiga. Tenía ganas de hacerlo ya que comparaban mis libros con él. Me gustaron las 100 primeras páginas. Del resto, pienso: ¡qué suerte ha tenido Dan Brown! Pero es evidente que sus lectores han visto algo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de junio de 2005