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64ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Arthur Phillips mezcla literatura y jeroglíficos en 'El egiptólogo'

El 'best seller' se edita en España después de su éxito en EE UU

Sin la avalancha de gente que llena los fines de semana el Retiro seducida por los libros, la feria prosigue su marcha en una atmósfera más distendida. Junto a las iniciativas de los distintos pabellones -como los libros que ayer se presentaron de María Teresa León y Leopoldo Alas-, fuera del recinto destacaron varias iniciativas. De los Premios Extremadura a la Creación, los que se destinan al mundo literario recayeron en Juan Goytisolo y Ángel Campos Pámpano. El estadounidense Arthur Phillips presentó en Madrid El egiptólogo, la novela que lo ha llevado durante semanas a las listas de libros más vendidos.

Arthur Phillips era músico de jazz. Llegó a Europa después de terminar sus estudios en Harvard y se quedó durante años. Dejó la música y un día, con 28 años, se puso a escribir. Publicó su primera novela, Praga, en 2002. Dos años después entregó a su editor El egiptólogo (Seix Barral). Instalado otra vez en Nueva York, el escritor mezcla en su nueva novela literatura, jeroglíficos y exotismo.

El egiptólogo es un divertido pastiche arqueológico cruzado con novela negra que persigue el supuesto hallazgo de un faraón desconocido del Imperio Medio, Atum-hadu, autor de literatura amatoria y en cuyo nombre de realeza en jeroglifos figura, sorprendentemente, un pene. El descubrimiento de ese faraón se produce en paralelo -y con muchas similitudes- al del célebre Tutankamón, y Carter y Carnarvon aparecen en el relato.

Arthur Phillips (Minneapolis, EE UU, 1969) cree que descubrió su vocación como escritor tarde, pero su primera novela irrumpió con fuerza y fue elegida por The New York Times entre las mejores de 2002. Él cree que le debe a su formación de lector su talento. "En mi casa siempre leímos mucho. No tengo un solo recuerdo de mi vida sin un libro entre las manos. En casa siempre había muchos libros. Cuando empecé a escribir tenía entre 27 y 28 años. Descubrí que estaba muy bien entrenado. El entrenamiento que da la lectura", dice.

Hijo de un abogado, estudió Historia en Harvard. Después de la carrera cogió la mochila y se fue a Europa: "Una buena costumbre de universitario americano", asegura. Fascinado con su viaje, decidió instalarse en Budapest (donde vivió dos años) y en París (donde vivió otros dos). Quería ser músico. Visitaba a su hermano periodista en Madrid y tocaba el saxofón. "Pero la música no era lo mío, no lograba sentir ese éxtasis que dicen los músicos que sienten cuando están frente a su público. Yo disfrutaba más escuchando a mis músicos favoritos que con mi música". Desencantado, empezó a escribir.

Praga, su primera novela, transcurría en los años noventa y sus protagonistas eran un grupo de jóvenes norteamericanos. "No creo que Praga fuera una novela más personal que El egiptólogo; en realidad, creo que es lo contrario. Aunque El egiptólogo ocurra en los años veinte y en un mundo del que apenas sé nada, hay mucho más de mí mismo en ella que en mi primera novela. Praga nació de un impulso autobiográfico pero luego no era en absoluto biográfica. Sin embargo, El egiptólogo, pura ficción, tiene mucho más que ver conmigo. En cualquier caso, ambas son por definición expresiones de mis gustos y mi estética".

En El egiptólogo se mezclan las voces y las formas. Su autor dice que tiene mucho de juego, de rompecabezas. Dos personajes principales mueven la trama: el egiptólogo Ralph Trilipush, que se juega su reputación profesional y la fortuna de su prometida en su obsesión por encontrar el enterramiento de Atum-hadu, y un implacable detective australiano llamado Harold Ferrell, que se enfrenta al caso de su carrera recorriendo el mundo en busca de un asesino.

Phillips asegura que apenas se documentó para escribir el libro. "No sabía nada de Egipto cuando empecé a escribir. Pero consulté con un experto del Museo Británico para que los detalles fueran verídicos. Mi trabajo es dejarme llevar por la ficción y eso es lo que hice".

El éxito de ventas en Estados Unidos de El egiptólogo (un best seller que ha permanecido meses en las listas de los más vendidos y que se ha traducido ya a una veintena de idiomas) le coloca definitivamente como un profesional de la escritura. "Evidentemente, es más fácil trabajar así, aunque lo que más me importa es no perder la confianza, mantener el nivel de arrogancia literaria".

Paseando al perro

A Arthur Phillips se le ocurrió la trama de El egiptólogo mientras paseaba a su perro. Tiene otras cuatro novelas en apuntes y todas se le han ocurrido igual, paseando al perro por la noche. Ahora casi ha terminado un nuevo libro, ambientado en la Inglaterra victoriana. Una historia de fantasmas. "Es una comedia oscura". Ha trabajado dos años en ella y dice que nuevamente ha mezclado las piezas de un género clásico para encontrar su propio tono. El escritor considera que reducir sus libros a definiciones como "novela de misterio", "de fantasmas" o "generacional" son sólo fórmulas publicitarias que no responden a la realidad: "Definir en dos palabras el sentido de 20.000 es sólo marketing. Pero ninguna de esas palabras tiene que ver con mi literatura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de junio de 2005

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