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Jordi Gracia reúne los textos autobiográficos de Ridruejo

"El primer héroe de la retirada". Javier Cercas tomó prestadas estas palabras de Hans Magnus Enzensberger para definir a Dionisio Ridruejo (Burgo de Osma, 1912-Madrid, 1975), el pasado miércoles, en la presentación de Materiales para una biografía (Fundación Santander Central Hispano). El volumen reúne una selección de cartas, artículos, poemas, ensayos y textos inéditos de Ridruejo, compilados por Jordi Gracia. "Toda su biografía intelectual debe entenderse como una retirada. Fue un idealista fascinado por la violencia, que vivió un proceso lento y sinuoso hasta que, a mediados de los cincuenta, se convirtió en un desmontador del régimen que ayudó a levantar", apuntó Cercas. Junto al novelista se encontraban Santos Juliá, Javier Pradera y Javier Aguado, que acompañaron a Jordi Gracia en el acto, celebrado en la Fundación Lázaro Galdiano, de Madrid.

Javier Pradera recordó los encuentros con el poeta en su juventud. "Tenía una generosidad intelectual extraordinaria. No había forma de sustraerse a su encanto personal. Las experiencias de juventud le habían preparado para el escepticismo pero nunca para el cinismo. Era un pesimista cariñoso". Pradera achacó a un "proceso de disonancia continua" el cambio de posición de Ridruejo, desde una encendida militancia falangista en su juventud hasta una postura de ruptura total con el régimen. "La persona cuya idea del futuro de España estaba más cerca de lo que es hoy fue Ridruejo".

El historiador Santos Juliá defendió la idea de que Ridruejo imaginó de forma tan aproximada el futuro del país gracias a su contactos con "los hijos de los vencedores y los vencidos". "Lo característico de la transición española, muchos años antes de que comenzara, fue el encuentro de fascistas convencidos con los jóvenes. El nuevo lenguaje de la democracia era el único posible entre comunistas y fascistas, y los lenguajes configuran la acción". Por último, Jordi Gracia apuntó el valor de la trayectoria de Ridruejo: "Es un espejo de otras personas, pero él lo hizo antes y de manera más valiente. Su integridad moral es la de un sujeto que asume las consecuencias de sus convicciones y, si eso implica contarlo, lo hace".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de mayo de 2005