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EL HOSPITAL DE LEGANÉS

Aguirre afirma que la crisis de Leganés no debía haber salido a la luz pública

Lamela actuó con "rectitud", dice la presidenta

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, afirmó ayer que la denuncia anónima sobre sedaciones irregulares en el hospital Severo Ochoa de Leganés "no debía de haber salido a la luz pública". En un encendido debate, el portavoz del PSOE, Rafael Simancas, acusó al consejero de Sanidad, Manuel Lamela, de "dar por buena una denuncia de 400 casos de eutanasia activa" y de generar "confusión y alarma social". Aguirre respaldó a su consejero afirmando que ha actuado "con rectitud".

El portavoz del grupo de IU, Fernando Marín, comenzó la sesión plenaria preguntando a la presidenta regional si considera conveniente la destitución del consejero de Sanidad y Consumo por su gestión de la crisis del Severo Ochoa. Aguirre defendió a su consejero asegurando que éste había actuado con "rectitud y seriedad en un asunto muy complejo".

Marín calificó como "sorprendente" que el consejero "se permita el lujo de decir que no se ha equivocado" y le reprochó el haber generado "una alarma social innecesaria". También acusó a Lamela de "mentir y engañar" puesto que, según el parlamentario de IU, el propio Lamela pidió "prudencia" a los grupos parlamentarios "cuando el consejero ya lanzaba a los medios de comunicación" la denuncia.

Rafael Simancas acusó también al consejero de "vulnerar las normas al haber secuestrado las historias médicas de 390 pacientes poniendo en riesgo una posible manipulación" de las mismas. El PSOE repartió una nota en la que se desgranan las irregularidades jurídicas y las normas que se podrían haber incumplido por la consejería de Sanidad al retirar estos historiales médicos del hospital Severo Ochoa. Una nota en la que se responsabiliza no solo al consejero sino al nuevo gerente del hospital como cómplice.

El consejero Lamela justificó su actuación asegurando que retirar las historias médicas es la única forma de hacerlas llegar a la fiscalía. Fuentes de Sanidad aseguran que estas historias se encuentran en la sexta planta del Paseo de Recoletos número 14 custodiados por la directora general y el subdirector de la inspección de sanidad.

Lamela acusó a los socialistas de "estar metidos en un callejón sin salida" y les achacó que "la investigación de estas denuncias no pudo hacerse de forma cautelosa por culpa" del Partido Socialista de Madrid. El 11 de marzo, tras relevar al jefe de Urgencias de Leganés, Luis Montes, la consejería de Sanidad emitió un comunicado de dos páginas titulado: "Sanidad remite a la fiscalía unas denuncias anónimas sobre administración de fármacos en el Severo Ochoa". Para Manuel Lamela, el PSOE con sus denuncias no hace otra cosa "que dinamitar el hospital de Leganés e intentar desestabilizar el sistema sanitario de Madrid".

El consejero afirmó que el traslado de las historias clínicas "se ha realizado de acuerdo a la legislación vigente" y espetó al grupo parlamentario socialista que la comisión de expertos que estudiará las supuestas sedaciones irregulares "no pudo ser nombrada antes puesto que Sanidad negoció durante más de dos semanas la incorporación de profesionales del hospital" y manifestó que no pudo ser así "por razones que no puedo decir", añadió, "ya que estoy en una tribuna y constaría en el diario de sesiones".

Esperanza Aguirre utilizó los nombres del ex presidente Felipe González y del actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para atacar a Simancas. "Haga caso a ambos", afirmó la presidenta, "que le han pedido prudencia" en este caso. Para Aguirre, el grupo socialista "trata de sacar partido político" de la crisis generada en el hospital Severo Ochoa. La presidenta pidió a PSOE e IU en el pleno de la Asamblea de Madrid que la crisis del hospital Severo Ochoa -a la que se refirió como "este asunto"- quede "fuera de la trifulca política".

Simancas replicó a Aguirre pidiéndole la destitución "de ese pirómano que tiene al frente de la sanidad pública porque este problema no lo resuelve ni el comisario político que tiene al frente de Telemadrid", en referencia al director de la cadena pública al que parte de sus trabajadores acusan de permitir manipulación informativa a favor del PP.

Durante la interpelación que el grupo socialista hizo al consejero de Sanidad, éste intentó en todo momento no referirse al asunto de la crisis del Severo Ochoa: durante los casi 20 minutos de intervención del consejero sólo pronunció el nombre del hospital en una ocasión. Lamela se limitó a desgranar las virtudes del sistema de la sanidad madrileña y a acusar al PSOE e IU de utilizar al hospital como arma electoral.

Lamela respondió a la portavoz de Sanidad de IU, Caridad García, en referencia a Rafael Simancas: "El día 11 de marzo, 20 minutos después de haber hablado con esa persona llamó a un medio de comunicación para contar lo que yo le había contado". Lamela añadió: "Esa persona no es de su grupo parlamentario".

El portavoz de Sanidad del PSOE, Lucas Fernández, le espetó al consejero su sorpresa porque Lamela "no haya investigado tres hospitales que presentan índices de mortalidad muy superiores al Severo Ochoa de Leganés" como son los de Guadarrama, el hospital Virgen de Poveda y la Fuenfría. Y terminó su intervención asegurando que Jorge Luis Borges había escrito un libro que se titula Historia universal de la infamia "pero le faltó un capítulo, el suyo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de abril de 2005