Kirchner invita a los argentinos a boicotear a Shell por subir el precio del combustible

La petrolera española Repsol YPF y Petrobras anuncian que no encarecerán sus productos

El presidente argentino, Néstor Kirchner, llamó a los argentinos a declarar un "boicoteo nacional" contra Shell como respuesta a los aumentos de precios que la compañía petrolera ha aplicado a la gasolina y derivados de forma unilateral y sin aviso previo. "No le compremos nada, ni una lata de aceite. No hay mejor acción que este boicoteo nacional del pueblo a quien está abusando del pueblo", dijo Kirchner. Otras petroleras, como Repsol YPF o Petrobras, mostraron su apoyo al presidente argentino y anunciaron que no aumentarán los precios a corto plazo.

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Los líderes piqueteros partidarios del Gobierno se manifestaron ayer frente a la sede central de la compañía petrolera Shell como respuesta a la "acción pacífica" promovida por el jefe del Estado, Néstor Kirchner, que llamó a los argentinos a declarar un boicoteo contra Shell por aumentar los precios entre

el 2,6% y el 4,2%. Las organizaciones de desempleados también anunciaron que hoy se reunirán frente a las gasolineras de Shell en la capital y el Gran Buenos Aires con la intención de bloquear la entrada de clientes.

La compañía angloholandesa controla un 10% del mercado, con 987 gasolineras en Argentina, la mayoría de ellas en la capital federal y el Gran Buenos Aires. Shell analizó la posibilidad de vender todos sus activos a PDVSA, la petrolera estatal de Venezuela, tras sufrir "enormes pérdidas" entre 2002 y 2003. Sin embargo, hace un mes sus portavoces anunciaron que la decisión era "seguir en el país ante las buenas perspectivas de crecimiento de la economía argentina".

Shell justificó los aumentos en los precios de toda la cadena de gasolinas y gasóleos como "un reflejo parcial de la sostenida alza que está experimentado el coste del petróleo". En el mercado internacional el barril de petróleo se cotiza ya por encima de los 55 dólares.

Impuestos

Los precios internos del combustible se habían mantenido estables en los últimos tres años después de que el Ejecutivo llegara a acuerdos con las productoras. El encarecimiento del petróleo impidió la renovación de esos pactos y el Ejecutivo utilizó entonces las "retenciones", un impuesto directo del 25% a la exportación de petróleo como forma de presión.

A mediados del pasado año, Kirchner decidió que las refinadoras, como Esso o Shell, compraran a las productoras -Repsol YPF, Pan American Energy, Chevron San Jorge o Petrobras- con una rebaja similar al porcentaje de retenciones a las exportaciones para que no aumentaran los precios mayoristas en el mercado interno. Pero aun así, Shell consideró inevitable la subida de sus tarifas.

En la Casa Rosada, Kirchner acusó a Shell de "falta de colaboración con la sociedad argentina" por su estrategia de aumentar los costes y "perjudicar el proceso productivo y de inclusión social en Argentina". El aumento de la gasolina, y en particular del gasóleo que utilizan los productores agrarios, tendría una repercusión inmediata en toda la cadena de precios en momentos en que comienza la llamada "cosecha gruesa" de granos.

La tendencia al alza de la inflación, que comenzó a crecer a finales del año pasado a un ritmo del 1% mensual, constituye ahora, cuando aún se discuten los aumentos de salarios y de tarifas en los servicios públicos, "una preocupación central" para el presidente, según los portavoces.

Otras compañías petroleras, como Repsol YPF o Petrobras, anunciaron que no subirán los precios a corto plazo. Kirchner cuenta con el respaldo explícito de la petrolera española Repsol YPF, que tiene una posición dominante en el mercado argentino. Enrique Locutura, director general de Repsol YPF para Argentina, Bolivia y Brasil, fue tajante cuando se le consultó sobre la decisión que tomaría la empresa: "Tenemos un compromiso con este país. Se nos ha pedido un gesto político de moderación en los precios y lo estamos respetando en este momento, en la situación actual, y no estoy hablando de dos días".

Locutura fue más allá y pidió "al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que le brinde al Gobierno argentino su total apoyo en la nueva etapa de negociación que está encarando con el FMI. Apoyo en todo lo que sea necesario".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de marzo de 2005.

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