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EL DEBATE SOBRE EL TRATADO EUROPEO

Rajoy: "Hay que cerrar las puertas a los delirios de autodeterminación"

Zapatero: "El procedimiento debe respetar la esencia de la democracia"

Además de reproches mutuos por la respuesta que el Gobierno y el PP han ofrecido a la aprobación del plan Ibarretxe en el Parlamento vasco el pasado 30 de diciembre, el debate entre Mariano Rajoy, líder del PP, y José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, intercaló recriminaciones, también de ida y vuelta, sobre la defensa que debe hacerse y la que cada uno hace, a la Constitución europea. Y eso dejó en un segundo plano que el PSOE y el PP coinciden en defender el a esa Ley Fundamental.

Mariano Rajoy. La definición de Europa que contiene el Tratado es la de una Unión de Estados y ciudadanos. Definir a Europa en estos términos supone cerrar la puerta a delirios de autodeterminación que reabran la caja de Pandora de los nacionalismos disgregadores del pasado. El Tratado salvaguarda la intangibilidad de las fronteras existentes. Es más, toda alteración unilateral de la integridad territorial y soberana de un Estado llevada a cabo fuera de su legalidad constitucional entrará en colisión directa con el Tratado.

José Luis Rodríguez Zapatero. Le reitero el agradecimiento al apoyo a la convocatoria del referéndum para la Constitución europea. Y también quiero agradecerle lo que dijo de apoyar al Gobierno ante lo que representaba la iniciativa del Parlamento vasco. Me permitirá que le diga, después de oírles estos días -a usted algo menos- a los miembros de su partido, que no tengo ningún inconveniente en que me apoyen un poco menos.

Rajoy. Ha creado usted una situación pintoresca. El señor Ibarretxe está en manos de Batasuna, de ETA. Batasuna e Ibarretxe tienen el apoyo de ERC para su plan y usted, que está en manos de ERC, es quien ha de enfrentarse a Ibarretxe. No me diga que no es ciertamente curioso. Y los españoles se alarman con doble razón: primero, porque les preocupa la iniciativa de Ibarretxe y segundo, porque no les tranquiliza nada que sea usted quien deba atajarla.

Zapatero. El Gobierno no va a dar ni un solo paso en falso, sabe quién debe decidir constitucionalmente en cada momento. Si con eso se quiere transmitir que unos u otros son más firmes, menos firmes, más decididos, menos decididos en la defensa del ordenamiento constitucional, en la defensa de lo que representa el espíritu de esa Constitución, y de las reglas, le digo, señor Rajoy, que ése es un camino equivocado en su discurso. ¿Por qué? Porque la legitimidad de un debate cuando se tiene la superioridad, en este caso clarísima, de cuáles son los valores constitucionales, de cuál es el procedimiento democrático, de cuáles son las reglas e incluso de cuál es la bondad de convivencia que ha representado y representa nuestro modelo autonómico y el Estatuto de Gernika, se demuestra de una manera mucho más poderosa como demócratas haciendo el debate abierto, cara a cara, mirando a los ojos a quienes se les tiene como demócratas en esta Cámara diciéndoles no con todas las consecuencias. Eso nos dará mucha más fortaleza y servirá para que, en cualquier otra circunstancia, ese procedimiento respete lo que es la esencia de una democracia.

Rajoy. Creo que la opinión pública agradecería un debate lo suficientemente transparente, por ejemplo en la televisión pública, entre usted y el señor Puigcercós, por ejemplo, juntos los dos, porque así los ciudadanos podrían saber con todo lujo de detalles cuáles son los pros, que defendería usted, y los contras, que defendería el señor Puigcercós, que gravitan sobre ambas decisiones.

Zapatero. Quiero subrayar que en el desarrollo del debate ha habido contradicción de ideas, con muchos grupos parlamentarios, de propuestas. Con grupos con los que, en efecto, la mayoría que representa al PSOE tiene acuerdos para la estabilidad parlamentaria.(...) En el momento en que empiece el proceso de debate y discusión, el Gobierno garantizará el pluralismo. Es muy importante que ese debate sea rico, que las posiciones sean conocidas, porque además estoy convencido de que cuanto más debate se produzca en torno a la Constitución europea, habrá más síes convencidos, habrá menos noes críticos y menos noes negativos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de enero de 2005