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Los insurgentes matan a cuatro extranjeros y 20 policías en una cadena de atentados en Irak

El ministro de Defensa admite por primera vez la posibilidad de aplazar las elecciones

La insurgencia iraquí se está empleando a fondo para impedir la celebración de las elecciones previstas para el 30 de enero. Ayer los rebeldes mataron al menos a 24 personas en varios atentados en el llamado triángulo suní y en Basora, en el sur de Irak. Entre los muertos hay tres británicos, un estadounidense y 20 miembros de las fuerzas de seguridad locales. En medio de esta vorágine de violencia, los comicios corren el riesgo de ser aplazados. Aunque hasta la fecha el Gobierno ha rechazado esta posibilidad, el ministro de Defensa, Hazen Shalan, admitió ayer que no puede descartarse.

Al menos seis guardias nacionales iraquíes murieron y cuatro resultaron heridos ayer al hacer explosión dos artefactos de fabricación artesanal en una carretera cercana a Tikrit, a 170 kilómetros al norte de Bagdad y cuna de Sadam Husein, según informaron fuentes policiales. Las bombas estallaron cuando los agentes circulaban en dos vehículos rumbo a la citada localidad.

En un ataque con coche bomba en Balad, 70 kilómetros al norte de la capital iraquí, también perecieron ayer por la mañana otros seis miembros de la Guardia Nacional, el cuerpo de seguridad que está siendo objeto de los más brutales atentados por parte de los insurgentes. El ataque ocurrió en una zona cercana al lugar en el que el domingo otro coche bomba segó la vida de 26 personas, la mayoría de ellas también agentes de la Guardia Nacional que viajaban en un autobús.

La capital, Bagdad, tampoco se libró de sufrir un ataque suicida. Dos policías fallecieron y otras 20 personas resultaron heridas en un atentado con coche bomba perpetrado contra la sede del Partido del Acuerdo Nacional, que lidera el primer ministro iraquí, Iyad Alaui. Ni el gobernante ni ningún dirigente de esta formación política resultaron heridos. El grupo Ansar al Sunna reivindicó la "operación de martirio". Es en este atentado, al parecer, fue donde murieron cuatro extranjeros que iban en un todoterreno que fue alcanzado a su paso por la explosión del coche bomba. El Gobierno británico confirmó la muerte de tres de sus nacionales y las primeras informaciones indicaban que el cuarto fallecido era estadounidense. No se reveló la identidad ni qué hacían en Irak.

Otro agente de la policía iraquí perdió la vida al ser tiroteado en Baiji, al norte de Bagdad. Y dos policías más corrieron la misma suerte en Mosul. El sur del país también se vio sacudido ayer por la violencia. Los insurgentes mataron a tiros a tres policías en Basora que se desplazaban en un vehículo.

En estas condiciones peligra la celebración de las elecciones previstas para el 30 de enero. El ministro de Defensa iraquí, Hazem Shalan, admitió ayer por primera vez en El Cairo la posibilidad de aplazar los comicios. El responsable de Defensa se entrevistó con el ministro de Exteriores egipcio, Ahmed Abul Geith, para pedir ayuda a este país con el fin de combatir la insurgencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de enero de 2005