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Santiago recupera el esplendor artístico y cultural gallego previo a la Guerra Civil

La exposición 'A Galicia moderna' recuerda el periodo que va desde 1916 a 1936

Santiago de Compostela

Recordar los 20 años de esplendor artístico y cultural que Galicia vivió entre 1916 y 1936 es el propósito de la muestra A Galicia moderna, inaugurada en el Centro Galego de Arte Contemporáneo (CGAC) de Santiago de Compostela. Los cuadros de los pintores del grupo de Os Novos, las esculturas de Cristino Mallo y las fotografías de José Suárez descubren una tierra que poco a poco se va desembarazando de la atonía que caracterizaba hasta entonces a una Galicia que arrastraba un considerable retraso en todos los órdenes respecto a la Europa de la época.

El comisario de la muestra, Antonio Bonet Correa, asegura que la exposición pretende ayudar a los gallegos a recuperar la memoria histórica y ofrecer una visión global de lo que significó una "edad de plata" para esta tierra. El catedrático de Arte explicó que además del renacimiento artístico en esas dos décadas Galicia atravesó un profundo cambio social ya que "moría la sociedad de los fidalgos y los pazos y aparecían los profesionales, los modernos, la industria, los trabajadores, los que sabían que Galicia tenía que mejorar social y políticamente".

El recorrido por la exposición -que estará abierta hasta el próximo 20 de marzo- comienza por una sala dedicada íntegramente a Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, una figura clave en la cultura y la política gallega del siglo XX. Pintor, caricaturista, escritor, dramaturgo y padre del galleguismo, Castelao sacó a relucir en su obra las lacras de una sociedad oligárquica que impedía a Galicia seguir la vía del progreso. Su obra pictórica es ajena a los postulados de las vanguardias que recorrían Europa, pero su influencia es patente en el arte gallego posterior y encarna a la perfección la armónica mezcla de sentido del humor y de lo trágico de los habitantes de Galicia.

La definitiva ruptura del arte gallego con el naturalismo y el pintoresquismo endogámico modernista llegó con la generación de Os Novos, en la que se incluyen artistas como Maruja Mallo, Carlos Maside, Manuel Colmeiro, Arturo Souto, Cándido Fernández Mazas, Manuel Torres y el más joven de todos, José Otero Abeledo, Laxeiro. Las obras que ahora se exhiben significaron una auténtica revolución en el arte de la Galicia de entonces, al introducirse elementos tomados de las vanguardias pero combinados con temas de la sociedad rural gallega. Los cuadros que Laxeiro pintó inspirándose en escenas del carnaval o la Guía Postal de Lugo realizada por la artista Maruja Mallo son dos ejemplos paradigmáticos de los aires de ruptura que recorrían Galicia.

Espíriru renovador

El espíritu renovador no se limitaba a la pintura. Los escultores Santiago Bonome, Cristino Mallo y Ángel Ferrant también crean obras acordes con los nuevos postulados estéticos, al igual que los fotógrafos José Suárez y José María Masso y el cineasta Carlos Velo, del que se exhibe la película El hombre y el carro, de clara influencia soviética. También la arquitectura cuenta con un apartado especial, ya que durante ese periodo se vivió una viva polémica entre un grupo de arquitectos que mostraba abiertamente su fascinación por las nuevas ciudades emergentes y los intelectuales (Vicente Risco, Castelao) que se pronunciaban a favor de una red de pequeños núcleos urbanos que viviesen en armonía con la naturaleza.

En las salas del Centro Galego de Arte Contemporáneo se muestran maquetas y planos de edificios que han pervivido hasta la actualidad y otros que fueron proyectados en su día pero que nunca llegaron a construirse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de diciembre de 2004