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Guillén denuncia la "mediocridad" de la Universidad española

El académico anticipa la segunda edición de su introducción a la literatura comparada

La situación de los estudios de literatura comparada en el mundo, que incluyó un emocionado homenaje a la figura de Edward W. Said, y la crisis de la Universidad española, a la que acusó entre otras lindezas de "un grado preocupante de mediocridad", "miseria moral" y "casticismo decrépito", fueron los temas que abordó el académico Claudio Guillén (París, 1924), durante el XV Simposio Internacional de la Sociedad de Literatura General y Comparada (SELGYC), que concluyó ayer y reunió por tres días en la Fundación March, de Madrid, a destacados especialistas.

Guillén adelantó, además, la inminente segunda edición, a 20 años de la original, de Entre lo uno y lo diverso, su introducción a la literatura comparada, que publicará Tusquets. "Apenas he añadido nada, algún nombre, dos ironías, tres maldades", coqueteó, al precisar que el aggiornamiento está en las notas y en la bibliografía.

La excusa fue uno de los temas del simposio, la crisis de las humanidades, y Claudio Guillén, quien ha enseñado en universidades como Harvard, Princeton y Pompeu Fabra de Barcelona, empuñó el escalpelo. En su ponencia, El comparatista en su patria lamentó, para empezar, que en España la Literatura Comparada, cuyos estudios son esencialmente históricos y críticos, haya sido absorbida por la Teoría de la Literatura, que "aspira a una amplitud de carácter filosófico". "Es inverosímil que se cultiven adecuadamente dos campos tan complejos a la vez", concluyó, aunque la "alianza" entre ambas disciplinas pueda ser "fecunda en potencia".

El tajo, con todo, estaba llamado a ir más hondo. Algo que ya anticipaba José María Pozuelo Yvancos, catedrático de Teoría de la Literatura de la Universidad de Murcia al presentar a Guillén y subrayar su "pensamiento interrogativo", audaz a la hora de plantear nuevas urgencias. "Las dificultades del comparatismo universitario son signos del problema de las Humanidades en general", sostuvo Guillén. "Menos Madrid, más Bruselas" fue la propuesta del escritor y profesor para contribuir a la "urgente e indispensable" descentralización del sistema universitario español y atacar, entre otros males, la "ausencia de planificación racional" en la selección de las asignaturas y "la falta de relaciones fluidas entre los campos humanísticos y sociales".

El final de la conferencia llevó a Guillén de regreso al corazón de su disciplina. Reflexionó sobre los aportes de los Cultural Studies (Estudios Culturales), que a partir de los años setenta expresaron desde el Reino Unido y EE UU la "insatisfacción con la enseñanza tradicional en humanidades", apostando por una mayor apertura, y destacó la "originalidad" de los llamados estudios pos-coloniales, debidos al intelectual palestino Edward W. Said, ejemplo de "voluntad moral" y "apertura creativa". Al autor de Orientalismo, se debe, afirmó Guillén, la comprensión de que "vivimos en mundos plurales y el gran enemigo es la simplificación", y de que "ninguna cultura es monolítica". "Más allá de las confusas identidades y los separatismos, ellos, los ex colonizados, buscan 'realidades humanas más amplias, más generosas, de comunidad entre las culturas, los pueblos y las sociedades", sintetizó.

Más de 65 comunicaciones y 6 conferencias plenarias hablan de la ambición de este simposio patrocinado por las fundaciones Juan March y Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, y el Instituto Italiano de Cultura. Además de la crisis de las humanidades se reflexionó sobre las literaturas hispánicas en el canon europeo y el mundo medieval en la literatura contemporánea. Del encuentro han participado, entre otros, el helenista y académico Francisco Rodríguez Adrados y el medievalista Mario Manzini, de la Universidad de Bolonia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de diciembre de 2004