Colombia extradita a EE UU al jefe del 'cartel de Cali'

Gilberto Rodríguez Orejuela es el mayor 'narco' jamás entregado a la justicia estadounidense

El Gobierno colombiano extraditó ayer a EE UU al narcotraficante Gilberto Rodríguez Orejuela, de 63 años. El Ajedrecista, según su alias más conocido, es el pez más gordo de los centenares de narcotraficantes extraditados a EE UU y, junto a su hermano Miguel (pendiente de ser extraditado), fue la cabeza del cartel de Cali. Los hermanos Rodríguez Orejuela y el fallecido Pablo Escobar, líder del cartel de Medellín, llegaron a ser los narcotraficantes más poderosos del mundo.

El 'cartel de Cali' y el de Medellín introdujeron en EE UU el 80% de la cocaína de 1984 a 1990

Rodríguez Orejuela partió el viernes por la noche de Bogotá y llegó a las cinco de la madrugada de ayer a Miami fuertemente escoltado, esposado y con un chaleco antibalas. Ingresó en la prisión federal de la ciudad y el lunes deberá comparecer ante un juez del tribunal federal. La primera vista será solamente para leerle la imputación de cargos, de contrabando de cocaína y lavado de dinero, y para fijar la siguiente fase del proceso. Rodríguez Orejuela afronta también cargos ante un tribunal de Nueva York.

Con su extradición se cierra una investigación iniciada por el Departamento de Inmigración y Aduanas (ICE) hace 13 años. Según el portavoz de ese departamento, Dean Boyd, los agentes estadounidenses emplearon más de 100.000 horas en las investigaciones. Su extradición es fruto de la última fase de esa investigación, entre 1999 y 2002, cuando los agentes comprobaron que Gilberto estaba ordenando el contrabando de droga desde una cárcel de Cali.

Gilberto Rodríguez, de 63 años, es el mayor capo de la mafia entregado a la justicia de EE UU y sin duda es el pez más gordo entre los más de 230 delincuentes colombianos entregados desde que asumió el Gobierno de Álvaro Uribe a mediados de 2002. Hasta entonces, los máximos capos de la droga extraditados habían sido Carlos Ledher (condenado a cadena perpetua) y Fabio Ochoa (30 años de prisión), mandos de segundo orden del cartel de Medellín.

Durante años, los dos hermanos Rodríguez Orejuela libraron una batalla jurídica, llena de triquiñuelas, tratando de impedir la extradición. En una época fue "normal" que los abogados de los capos se pasearan por los pasillos del Congreso llevando "papelitos" con articulados de leyes enviados por el "señor", como llamaban al mayor de los Rodríguez Orejuela. Siempre pensaron que el haber colaborado en la persecución de Pablo Escobar, jefe del cartel de Medellín y su archienemigo muerto en diciembre de 1993, les serviría de garantía.

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Para los hermanos Orejuela su extradición es un hecho político; aseguran que EE UU los quiere como trofeo de su lucha antinarcóticos. Alegan que desde hace 10 años, cuando fueron detenidos por primera vez, están al margen del negocio que los hizo multimillonarios. Los hermanos quedaron libres por "buena conducta" en noviembre de 2002, tras permanecer siete años en prisión (cumplieron menos de la mitad de la condena), pero poco después se reabrió un caso de un envío de cocaína a Tampa y volvieron a prisión. A finales del año pasado se conoció la petición de extradición.

"Una condena de 25 años a mi edad es una cadena perpetua", dijo hace poco Gilberto Rodríguez Orejuela a la revista Semana refiriéndose a la posible sentencia que le espera en EE UU. Allí aseguran tener pruebas de que Gilberto Rodríguez y su hermano Miguel nunca han dejado de ser narcotraficantes y que han estado manejando sus negocios desde la prisión. Según la agencia antidroga, los Rodríguez Orejuela al frente del cartel de Cali y Escobar al frente del de Medellín introdujeron el 80% de la cocaína que ingresó en EE UU entre 1984 y 1990.

El mayor de los hermanos Rodríguez empezó trabajando como mensajero de farmacia en su pueblo natal. En l975 entró al negocio de la mafia "a través de amigos", como ha dicho él mismo. Su fortuna -que movía a través de cuentas en Nueva York- la fue invirtiendo en inmuebles, la banca y en una cadena de droguerías por todo el país hasta crear un conglomerado empresarial que, según las autoridades, lava al año millones de dólares.

A este hombre, padre de ocho hijos y con 30 nietos, lo apodan El Ajedrecista por su habilidad para manejar los hilos del negocio ilícito y poner en jaque a las autoridades. También fue hábil para manejar los hilos del poder entre bambalinas. Los dos hermanos fueron protagonistas de un escándalo narco-político por el ingreso de una cifra millonaria a la campaña que llevó a la presidencia a Ernesto Samper en 1994. Mucho se ha especulado sobre la posibilidad de que los hermanos desvelen ahora secretos de este episodio. Ellos lo han negado. "Toda mi vida me consideré un buen liberal y traté de colaborar con las causas de mi partido", fue lo único que dijo Gilberto en la entrevista.

Los hijos y familiares de los dos capos se han dedicado a mostrarse como víctimas de una persecución por parte del Estado. Aseguran que jamás han participado en negocios ilícitos. EE UU también ha solicitado la extradición de William, hijo de Miguel. Esta extradición divide una vez más la opinión de los colombianos. Para unos, es una prueba más de que este país está arrodillado ante EE UU. Para otros, por fin se hará justicia con unas personas que se enriquecieron a costa de la ruina de un país.

Gilberto Rodríguez Orejuela, escoltado por soldados colombianos, antes de abodar el avión que lo llevó a EE UU.
Gilberto Rodríguez Orejuela, escoltado por soldados colombianos, antes de abodar el avión que lo llevó a EE UU.

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