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ESTRENO

'La niña santa', de Lucrecia Martel, ahonda con perversión en el desamparo divino

Pedro Almodóvar produce la segunda película de la directora argentina de 'La ciénaga'

A Lucrecia Martel (Salta, Argentina, 1966) le atraen los santos enfermos de santidad y sus milagros de sanación, las llagas de los estigmas y la idea de pasión. El desamparo divino apareció en La ciénaga, su ópera prima, y vuelve en La niña santa, que se estrena hoy y que produce El Deseo -de Pedro y Agustín Almodóvar- y Nirvana. El doctor Jano (Carlos Belloso) se apoya con fines sexuales en Amalia (María Alche), una adolescente que vive en un hotel regentado por su madre (Mercedes Morán). La niña y su mejor amiga (Julieta Zykberberg), que asisten a charlas sobre devoción religiosa, encuentran entonces una misión en la vida: salvar a ese hombre del infierno. "Sugiere la ambivalencia en la adolescencia de dos chicas que se obsesionan con ser unas heroínas y lo que hacen es ser perversas", resumió Pedro Almodóvar.

Martel: "La memoria se construye de una manera emotiva y yo intento ser fiel a eso"

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El manchego quiso ceder el protagonismo a Martel en la presentación de la cinta en Madrid. Él se deshizo en halagos hacia ella: "La textura sórdida de su cine me gusta muchísimo", o "su manera de dirigir a los actores es increíble". Y ésta le respondió con devoción: "Mis primeras carcajadas en el cine fueron con las películas de Pedro. Para mí es como el Papa". Sobrecogido por la trama de La ciénaga, Almodóvar contactó con ella. "No quiero perder la emoción del día que me llamaron", añadió Martel, a quien acompañaba Mercedes Morán, que ya había actuado en su primer largo.

"La película tiene que ver con lo que uno ha vivido y con lo que uno ha inventado, que no sé cuánto es ajeno a lo que uno ha vivido", explicó la realizadora. "Yo llegué a ser muy ferviente y vivía en la anarquía del que se siente ligado a la divinidad. Pero me desvinculé por motivos científicos, políticos y religiosos", recordó. "Primero porque me compré un telescopio y estudiaba astronomía. Y segundo, porque un día el cura del colegio, que era capellán militar, tenía suelto el cuerpo y nos contó la muerte en la dictadura de unos chicos fusilados con total complicidad, como si los demás estuviésemos de acuerdo. También el obispo, que venía una vez al mes a la escuela, nos dijo que las madres de la Plaza del Dos de Mayo eran unas locas que desprestigiaban el país", prosiguió indignada.

Almodóvar arremetió también contra la Iglesia: "Hay que hacer una película sobre ese sacerdote que confesaba en el avión a los que iban a tirar al vacío. Es una de las cosas más horrorosas que prueban cómo la religión apoya al poder. Y de eso aquí sabemos mucho". Aunque el realizador de Todo sobre mi madre preciso: "Hay casos impresionantes como ese carmelita español que se ha quedado en Irak, cuando las ONG se han ido, sabiendo que está en la línea de tiro".

"El guión puede parecer hermético si no se sabe que detrás está Lucrecia, que tiene la capacidad de sugerir sin poner las cosas en primer término, a través de imágenes, de pequeñas cosas", sostuvo Almodóvar. "Ella no se da cuenta porque, como nos pasa a todos los directores, es ignorante con respecto a las cosas más hondas de sus películas", reflexionó el cineasta interesado en "la mirada perversa" del cine de Martel.

En La niña santa la trama cambia de escenario sin que el espectador se dé mucha cuenta y Martel lo argumentó: "Me baso en las elipsis y en lo que uno recuerda. Yo tengo seis hermanos y cuando recordamos algo cada uno hace un montaje diferente de la situación. La memoria se construye de una manera emotiva y yo intento ser fiel a eso". Ve la película desde el prisma de una de las chicas que acudían a las charlas. "No me ha resultado difícil porque tengo mucha memoria. Desde pequeña he hecho un esfuerzo por acordarme de las cosas: de cómo aprendí a escribir o a leer, y de mi sexualidad. Estaba enamorada de un amigo de mis papás y le robaba ropa".

La carrera de los oscars está en marcha y Almodóvar se vio obligado a comentar la posición de La mala educación en las quinielas. "Mi categoría natural es la extranjera y en ésa he sido vedado. Casi seguro que Mar adentro es seleccionada y probablemente también Javier [Bardem]. Se habla también de Gael [Bernal], pero no lo creo". La calificación de su filme para mayores de 17 en Estados Unidos asegura que no le ha pasado factura. "Los tres cines en los que se ha estrenado en Nueva York tuvieron el mejor porcentaje de pantalla del fin de semana en la ciudad. Casi un 50% más que Hable con ella".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de noviembre de 2004